Las claves para iniciar un emprendimiento cuando ya se tiene un trabajo como dependiente.

Martes 27 de Octubre 2026.

Antes de dejar un empleo estable, es importante comprobar que la opción cumple una serie de requisitos. Expertos entregan recomendaciones.

Emprender mientras se mantiene un trabajo dependiente puede ser una alternativa para generar ingresos adicionales, desarrollar una idea de negocio o avanzar poco a poco hacia la independencia laboral. Sin embargo, compatibilizar ambas actividades también implica planificar los recursos disponibles, evaluar los riesgos y establecer límites para evitar que el proyecto termine afectando las finanzas personales. La posibilidad de contar con un sueldo mensual mientras se pone a prueba un negocio puede reducir parte de la incertidumbre económica de los primeros meses. Aun así, esa estabilidad no garantiza que la iniciativa sea rentable. De ahí que, antes de comenzar, los expertos indican que una de las primeras preguntas debería ser si existe un mercado dispuesto a pagar por el producto o servicio que se quiere ofrecer. “Creo que lo primero es entender que tener una buena idea no significa necesariamente tener un buen negocio. A veces nos entusiasmamos mucho con algo, pero no nos detenemos a pensar si realmente existen personas dispuestas a pagar por ello”, plantea André Goujon, CEO de Lockbits (empresa chilena de ciberseguridad). El ejecutivo sostiene que, antes de invertir, es importante conocer el mercado, calcular el tiempo que se puede destinar al proyecto y establecer cuánto dinero se está dispuesto a arriesgar. “Mi recomendación sería comenzar de manera gradual, probar si existe demanda y no comprometer la estabilidad económica personal por una expectativa que todavía no se ha convertido en realidad”, señala. El tiempo y las finanzas bajo control Uno de los principales desafíos de emprender mientras se trabaja con contrato es encontrar un equilibrio entre las obligaciones laborales, la operación del negocio y la vida personal. Atender clientes, preparar pedidos, administrar proveedores y resolver tareas contables puede demandar más horas de las previstas. En ese escenario, la planificación debe considerar no solo la disponibilidad horaria, sino también la capacidad real para responder a las necesidades de los clientes sin descuidar el empleo principal. “Agregaría algo que muchas veces olvidamos: el tiempo personal también tiene valor. Si para mantener ambas actividades tienes que trabajar prácticamente todo el día, todos los días, probablemente ese modelo no sea sostenible”, advierte Goujon. “Emprender debería mejorar tu calidad de vida en el mediano o largo plazo, no necesariamente destruirla durante el proceso”, agrega. Carlos Ayube, director comercial de SIIGO KAME (Planificación de recursos empresariales), concuerda en que la organización cobra cada vez más importancia a la hora de mantener ambas actividades. A su juicio, es necesario evaluar desde el inicio si existe capacidad operativa para desarrollar el proyecto y, al mismo tiempo, cumplir con las responsabilidades del trabajo dependiente. En términos prácticos, esto supone establecer horarios para atender el negocio, priorizar las tareas que generan ingresos y evitar utilizar tiempo o recursos del empleador para resolver asuntos del emprendimiento. “La principal recomendación es separar completamente las cuentas y apoyarse en la tecnología para automatizar la gestión. El error más común es mezclar las finanzas personales con la caja del negocio. Recomiendo establecer un presupuesto asignado exclusivo para el emprendimiento y no subsidiar pérdidas operativas con el sueldo del trabajo dependiente”, dice. Asimismo, agrega que “en cuanto al desempeño laboral, la clave está en la eficiencia: no se puede dedicar tiempo de oficina a resolver tareas administrativas manuales del emprendimiento. Incorporar herramientas digitales o software en la nube para la facturación, el control de inventario o el registro de gastos permite mantener el negocio ordenado en pocos minutos al día, protegiendo tanto la productividad laboral como el patrimonio personal”. El orden tributario tampoco debería quedar para después. Goujon recomienda contar desde el comienzo con asesoría contable profesional, especialmente para quienes no tienen experiencia administrando una empresa. “En Chile tenemos obligaciones tributarias que pueden resultar complejas para alguien que recién está comenzando. Una mala decisión contable o tributaria puede terminar costando bastante más que contratar una buena asesoría. Creo que es un aspecto en el que no vale la pena improvisar”, sostiene. Vender más no siempre significa ganar más Otro punto que se debe considerar es la diferencia entre facturación y rentabilidad. Un negocio puede aumentar sus ventas y, al mismo tiempo, enfrentar dificultades financieras si sus costos operacionales crecen en la misma proporción o si no dispone de suficiente dinero para cumplir con sus obligaciones. Por eso, llevar un registro de los ingresos no es suficiente. También se deben calcular los costos de producción o adquisición, los gastos fijos, los impuestos y el dinero necesario para reponer los productos o mantener la operación. “Algo que he aprendido es que vender más no significa necesariamente ganar más dinero. Puedes tener buenos niveles de facturación, pero si no controlas los costos, los márgenes y el flujo de caja, puedes terminar con un problema importante”, explica Goujon. En esta etapa, la recomendación es revisar periódicamente los resultados y establecer indicadores que permitan evaluar si el negocio avanza según lo esperado. Entre ellos están el margen de ganancia, el flujo de caja y la capacidad de cubrir los gastos sin recurrir constantemente al sueldo del trabajo dependiente. ¿Cuándo es momento de dar el salto? Si el objetivo es que el emprendimiento se convierta en la principal fuente de ingresos, la decisión de dejar el empleo dependiente debería basarse en resultados sostenidos y no en un período excepcional de ventas. Para Goujon, una señal importante es que el negocio haya demostrado que puede generar ingresos de manera constante. También debe ser capaz de cubrir sus costos, producir utilidades reales y entregar recursos suficientes para mantener el nivel de vida de quien lo administra. La recurrencia de los ingresos puede ser especialmente relevante en este análisis. Contar con clientes que renuevan contratos o compran periódicamente permite proyectar con mayor certeza los recursos disponibles y planificar las inversiones futuras. Sin embargo, la estabilidad comercial debe ir acompañada de una estructura financiera ordenada. Tener un solo cliente que concentra gran parte de las ventas o depender de una oportunidad puntual puede aumentar la exposición al riesgo si ese ingreso desaparece. “También recomendaría contar con ahorros personales que permitan enfrentar al menos seis meses de gastos, idealmente más”, indica Goujon. Ayube, por su parte, plantea que antes de renunciar se debe comprobar que el margen neto del negocio permita cubrir los costos fijos, la reposición de los productos y una remuneración para el propio emprendedor. A esto se suma la necesidad de contar con capital de trabajo para sostener la operación y una cartera de clientes diversificada. El objetivo es evitar que una caída temporal de las ventas o el retraso en un pago ponga en riesgo la continuidad del negocio. Como resume Goujon, “muchas veces es preferible construir una empresa sólida, con clientes satisfechos y finanzas ordenadas, que perseguir un crecimiento acelerado que después no puedas sostener”.

Fuente: Emol.com



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