- 25 Septiembre, 2026
- Posted by: CALEV Consulting
- Categoría: Artículos
Viernes 25 de Septiembre 2026.
El impacto de esto llega a Chile por varias vías, que se detallan a continuación.
“Nuestra economía es la envidia del mundo”. Con esa frase, el Presidente Donald Trump abrió este martes su intervención ante la 81° Asamblea General de Naciones Unidas, donde además aseguró que al país le va mejor que nunca. Sin embargo, al día siguiente, el mercado de deuda estadounidense envió una señal muy distinta: el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años subió 15 puntos básicos, hasta 5,11%, un máximo para este año y el nivel más alto desde 2007. Para el economista del OCEC-UDP, Juan Ortiz, el diagnóstico es menos auspicioso que el de Trump: “Ahora Estados Unidos arrastra un problema estructural a nivel fiscal producto de déficits fiscales e incremento acelerado de la deuda pública, en medio de un escenario de mayor inflación producto del shock de bienes energéticos en 2026”.
Inflación y tasas: la Fed vuelve a apretar Para entender el fenómeno hay que partir por la inflación. Según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) del país norteamericano, el IPC subió 0,4% en agosto y acumuló un alza de 3,4% en doce meses, lo que es alto para esa nación. La gasolina explicó más de un tercio del aumento mensual. Con los precios lejos de la meta de 2%, la Reserva Federal reaccionó. El pasado 16 de septiembre, de manera unánime, decidió subir la tasa de fondos federales a un rango de 3,75% a 4%, advirtiendo que la inflación sigue elevada y que la medida apunta a un retorno más oportuno a la meta. Es el primer aumento desde julio de 2023. La decisión, además, contradice abiertamente a Trump, quien presionó reiteradamente para que la Fed bajara las tasas. Ortiz identifica ese punto como un factor de riesgo en sí mismo. “Hay factores institucionales en la economía de Estados Unidos, como ha sido la presión persistente de la administración Trump respecto al manejo de la política monetaria en dicho país”, sostuvo. Todo ello empuja también las tasas de largo plazo. Aquí aparece una relación clave que explica el economista del CIES UDD, Carlos Smith: cuando la tasa de un bono sube, su precio baja. “Son movimientos que van en forma inversa, van en sentidos contrarios”, precisa. Una deuda que alimenta su propio costo El segundo factor, y el más determinante, es el fiscal. El déficit es la diferencia entre lo que el Estado gasta y lo que recauda. Si el gasto es mayor que el ingreso, se acumula una deuda pública. “Estados Unidos gasta mucho más de lo que recauda, y por lo tanto eso tiene que financiarlo de alguna manera”, explica Smith. Esa manera es emitir bonos del Tesoro, instrumentos con los que el gobierno pide prestado a los inversionistas a cambio de un interés. Los registros oficiales del Departamento del Tesoro muestran que la deuda pública total de EE.UU. llegó a unos US$ 40,05 billones en agosto de 2026, la primera vez en la historia que supera esa barrera. “Entonces, cuando terminas inundando el mercado de oferta, el precio cae y la tasa sube”, resume Smith. La Oficina de Presupuesto del Congreso estadounidense (CBO) proyecta un déficit de US$ 1,9 billones para 2026, equivalente a 5,8% del PIB, muy por sobre el 3,8% promedio de los últimos 50 años, y atribuye buena parte de ese deterioro al alza en el costo de los intereses. “Una economía que reconoce cuentas públicas desordenadas, con alto déficit fiscal y deuda pública creciente, debe hacer una emisión mayor de bonos de gobierno para financiar sus brechas” Sergio Lehmann, economista jefe de BCI En ese sentido, el economista jefe de BCI, Sergio Lehmann, explica que la relación entre deuda pública y aumento de los intereses “es directa”. “Se entiende que una economía que reconoce cuentas públicas desordenadas, con alto déficit fiscal y deuda pública creciente, debe hacer una emisión mayor de bonos de gobierno para financiar sus brechas. Eso lleva a que los inversionistas exijan mayor retorno por ese instrumento, que implica alzas en las tasas de interés”. “Es decir, más deuda significa tasas de interés más altas”, detalla Smith. “Al final es un círculo bien complejo y preocupante”. El efecto dominó: Del mundo a Chile Lo que ocurre con este bono no se queda en Estados Unidos. Ortiz explica que “el bono de Estados Unidos a 10 años es un activo muy particular. Uno que, para el sistema financiero global, mide el riesgo de todos los demás activos”. La lógica es sencilla: si el deudor más seguro del mundo ofrece pagar más por su deuda, todos los demás deben ofrecer todavía más para convencer a los inversionistas. Nadie prestaría su dinero a un país o a una empresa con mayor riesgo si puede obtener cerca de un 5% prestándole a Estados Unidos. Así, gobiernos y compañías privadas que salen a buscar financiamiento terminan pagando tasas más altas. “En resumen se encarece la deuda, presionando los pagos futuros de intereses de los emisores de dichos instrumentos”, sintetiza el economista de la UDP. En Chile, el impacto llega por varias vías. La primera es el crédito hipotecario. “Las tasas largas de Chile, las tasas de los créditos hipotecarios, de 20 a 30 años, son tasas que están muy relacionadas con la tasa internacional de largo plazo, con la tasa del tesoro”, advierte Smith. La segunda consecuencia es el costo de la deuda fiscal. “Con la deuda cercana al 43% del PIB (en Chile), refinanciar sale más caro”, agrega el experto UDD. “El alza del rendimiento del bono de Estados Unidos implica un mayor flujo de capitales hacia dicho país, lo cual debilita en términos relativos el resto de monedas” Juan Ortiz, economista OCEC-UDP La tercera vía es el tipo de cambio, es decir, cuántos pesos se necesitan para comprar un dólar. Ortiz explica que “el alza del rendimiento del bono de Estados Unidos implica un mayor flujo de capitales hacia dicho país, lo cual debilita en términos relativos el resto de monedas. Es decir, se genera una tendencia a la depreciación de dichas monedas”. En la práctica, un peso más débil encarece todo lo que Chile compra en el exterior, desde combustibles hasta tecnología. Según el economista de la UDP, ese movimiento “tiene impacto inflacionario en el precio de bienes y servicios importados”.
Fuente: Emol.com
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