- 22 Septiembre, 2026
- Posted by: CALEV Consulting
- Categoría: Artículos
Martes 22 de Septiembre 2026.
El ciclo impulsado por Sofofa busca alcanzar tres acuerdos concretos por encuentro y contribuir a la creación de 500 mil empleos.
El deterioro del mercado laboral chileno instaló el empleo como una de las principales urgencias para el país. La discusión, que cruza al Gobierno, empresarios y trabajadores, tendrá desde hoy un nuevo escenario de diálogo, con un ciclo de encuentros convocado por Sofofa que reunirá a representantes de las centrales sindicales, expertos y el mundo empresarial. La iniciativa se extenderá hasta comienzos de octubre y busca abordar tres dimensiones: inversión y crecimiento, regulación laboral y reconversión. La meta es que cada encuentro concluya con al menos “tres puntos de acuerdo concretos”, con la expectativa de contribuir a una agenda que permita generar 500.000 nuevos puestos de trabajo. En esta serie de encuentros participarán los presidentes de la Central de Trabajadores de Chile (CTCh), Claudio Sánchez; de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), José Manuel Díaz; de la Central Autónoma de Trabajadores (CAT), Ricardo Maldonado y de la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), Abraham Armijo. También participarán Bernardo Larraín Matte y Alejandra Mehech, por el lado de los empresarios, y David Bravo, José Ramón Valente y Ricardo Ruiz de Viñaspre, como expertos.
La presidenta de Sofofa, Rosario Navarro, planteó a Emol que la urgencia trasciende la discusión económica. “El principal desafío social de Chile hoy es el empleo. No podemos acostumbrarnos a que una persona tarde casi un año en encontrar trabajo. Detrás de ese tiempo hay familias esperando”, señaló. A su juicio, el desafío pasa por abordar simultáneamente inversión, crecimiento, capacitación y regulación. “Trabajo 3×3 propone mirar el problema completo: inversión y crecimiento para generar oportunidades; educación y reconversión para que las personas puedan acceder a ellas; y una regulación que permita crear más empleo formal”, agregó. El punto de partida, sin embargo, no es una coincidencia total. Mientras desde el empresariado se plantea revisar regulaciones para facilitar la creación de puestos de trabajo, desde las organizaciones sindicales advierten que cualquier cambio tendrá como límite la protección de los trabajadores. Inversión: el punto de partida que plantea el empresariado Para Bernardo Larraín Matte, uno de los participantes del ciclo, los tres ejes son relevantes, pero existe uno que debería concentrar los esfuerzos iniciales: inversión y crecimiento. “Los tres ejes son importante, pero si me pide elegir uno, sería el eje de inversión”, señaló a Emol. Su argumento es que el aumento de la inversión constituye una condición previa para que medidas como una mayor flexibilidad laboral, los subsidios al empleo o la reconversión tengan un efecto efectivo sobre la creación de puestos de trabajo. “Los tres ejes son importante, pero si me pide elegir uno, sería el eje de inversión” Bernardo Larraín MatteEl ex presidente de Sofofa apuntó además a la brecha entre el potencial productivo del país y el actual nivel de inversión. “En el sistema de evaluación de impacto ambiental hoy hay 100 grandes proyectos que suman una inversión de US$87 mil millones y un potencial 300.000 empleos”, sostuvo. A su juicio, uno de los obstáculos está en el sistema de permisos. Larraín Matte planteó que el país ha generado “palos en la rueda” al desarrollo de ese potencial, particularmente por lo que califica como un “kafkiano sistema de permisos”. Desde esa perspectiva, añadió que la discusión laboral debe ir acompañada de cambios que permitan destrabar proyectos de inversión. Su planteamiento es que las reformas no deberían abordarse de manera aislada, sino como parte de una estrategia para recuperar el crecimiento. Flexibilidad laboral: el principal punto de tensión La regulación laboral aparece como uno de los ámbitos donde existe mayor distancia. Entre las alternativas que se discutirán están los contratos por horas y mecanismos para calcular la jornada laboral promedio en períodos más extensos. Desde el empresariado, Alejandra Mehech aseveró que existe mayor espacio para converger en inversión pública y reconversión laboral, mientras que la flexibilidad requiere una discusión más profunda. “En particular respecto de este último tema hay que avanzar en lo que significa ese concepto y cómo, en concreto, la adaptabilidad laboral da posibilidades de generar empleos de buena calidad”, planteó a Emol. “Esto indudablemente implica que todos tienen que poner de su parte, cediendo en lo que se pueda ceder, sin perder su propia esencia” Alejandra MehechY agregó que los acuerdos requieren que ambas partes estén dispuestas a realizar concesiones. “Esto indudablemente implica que todos tienen que poner de su parte, cediendo en lo que se pueda ceder, sin perder su propia esencia”. En esa definición, Mehech sitúa como elemento central la capacidad de las empresas para administrar sus recursos. “Esto es, desde el mundo empresarial, la capacidad de administrar y gestionar sus recursos con la libertad del emprendedor, dentro de los límites que imponen la ley y sus reglamentos”. Larraín Matte también aseveró que el debate debe incluir modificaciones regulatorias más amplias. “El inmovilismo no es una opción”, afirmó, apuntando a materias como la permisología, el Código del Trabajo y la regulación del mercado de capitales. Su planteamiento, sin embargo, no se limita a pedir mayor flexibilidad. Para el empresario, el desafío es establecer un conjunto de reformas que permitan recuperar la inversión y el empleo formal. Desde el mundo sindical, en cambio, la flexibilidad aparece como uno de los principales límites. El presidente de la CUT, José Manuel Díaz, expuso que cualquier acuerdo debe partir de una condición: “Ninguna medida puede precarizar el empleo. Chile necesita generar trabajo, pero trabajo con derechos, estabilidad y protección”. “Ninguna medida puede precarizar el empleo. Chile necesita generar trabajo, pero trabajo con derechos, estabilidad y protección” José Manuel DíazSu advertencia apunta directamente a algunas de las alternativas que podrían entrar en la discusión. “No podemos hablar de generar empleo mientras se plantea facilitar el despido, rebajar la indemnización por años de servicio, avanzar hacia contratos por horas que pueden terminar afectando la estabilidad y el ingreso de las familias, o relativizar la jornada laboral”, afirmó a Emol. Para la CUT, agregó, “todo aquello que bajo el nombre de flexibilidad termine precarizando el trabajo es un intransable”. En cambio, identifica un espacio de entendimiento en la reconversión laboral, con participación del Estado, sindicatos y centros de formación. Dónde aparecen más coincidencias En los otros dos ejes del debate, las posiciones muestran mayores posibilidades de acercamiento. Mehech sostuvo que inversión pública y reconversión laboral “debieran ser temas en los cuales se alcancen más puntos de convergencia” que en regulación. El economista Ricardo Ruiz de Viñaspre -también integrante de los diálogos- identificó espacios para avanzar en los tres ámbitos, aunque pone énfasis en revisar tanto la inversión pública como los mecanismos de capacitación. A su juicio, el sistema debe conectar de mejor manera la formación con las necesidades efectivas de las empresas. “Nuestro sistema de capacitación debe trabajarse con los gremios y las empresas, pues son estos los que necesitan de trabajadores. Carece de sentido capacitar sin tener en vista la demanda de trabajo y ese cambio es relevante” Ricardo Ruiz de Viñaspre”Nuestro sistema de capacitación debe trabajarse con los gremios y las empresas, pues son estos los que necesitan de trabajadores. Carece de sentido capacitar sin tener en vista la demanda de trabajo y ese cambio es relevante”, sostuvo a Emol. También planteó revisar elementos del marco laboral que, a su juicio, afectan la participación en el empleo formal. Entre ellos menciona el sistema de sala cuna y las indemnizaciones, además de una revisión del Código del Trabajo. Sobre la inversión pública, Ruiz de Viñaspre afirmó que el desafío está también en definir prioridades. “Es importante priorizar”, señaló, apuntando a la necesidad de reasignar recursos hacia iniciativas con capacidad de dinamizar la actividad y el empleo. El Estado también entra en la negociación La discusión sindical incorpora un tercer elemento: el papel del Estado como empleador, inversor y articulador de políticas laborales. El presidente de la Anef, José Pérez, expuso a Emol que la inversión pública puede transformarse directamente en una herramienta para generar puestos de trabajo. “Por ejemplo, recuperar la inversión pública como instrumento de empleo”, señaló, mencionando proyectos en vivienda, infraestructura sanitaria, transporte, caminos, escuelas y hospitales. También propone vincular parte de las compras públicas, concesiones y programas de inversión con metas de contratación. “El Estado puede también condicionar parte de sus compras, concesiones y programas de inversión a objetivo verificable de contratación formal”, afirmó a Emol. “El Estado puede también condicionar parte de sus compras, concesiones y programas de inversión a objetivo verificable de contratación formal” José PérezPara la Anef, además, la discusión sobre empleo debe considerar las diferencias entre territorios. Entre sus propuestas está “descentralizar la política de empleo, crear, por ejemplo, planes regionales diferenciados”, con participación de gobiernos regionales, municipios, servicios públicos, trabajadores y actores productivos. La organización también marcó una línea roja respecto del empleo público. Pérez planteó que no debiera avanzarse en reducciones de dotación sin considerar las necesidades efectivas de los servicios y sostiene que la continuidad laboral de los funcionarios debe formar parte de la discusión. El desafío de pasar del diálogo a los acuerdos El punto que atraviesa las distintas posiciones es cómo conseguir que los encuentros no terminen únicamente en diagnósticos compartidos. Larraín Matte propuso que el diálogo no se limite a alcanzar acuerdos puntuales, sino que permita establecer un método de trabajo que trascienda el período de un gobierno. “Lo primero que promovería, es llegar a un acuerdo de método, de proceso”, afirmó, argumentando que la recuperación de la inversión y el empleo requiere reformas de mayor alcance. En concreto, propuso reconstruir lo que denomina una “mesa de 4 patas”. La primera corresponde a un sistema tributario pro inversión, mientras que las otras tres serían una reforma al sistema de evaluación de impacto ambiental, mayor flexibilidad e incentivos a la contratación formal en el Código Laboral y una regulación que fomente el ahorro en el mercado de capitales chileno. Mehech planteó que el compromiso empresarial es participar activamente en la discusión. “El compromiso del empresariado es no venir a esta mesa a escuchar solamente aquello con lo que estamos de acuerdo. Esperamos la misma disposición desde las organizaciones sindicales y del resto de los actores que participarán de este ciclo de seminarios”. Ruiz de Viñaspre, por su parte, advirtió que varios de los cambios que aparecen sobre la mesa requieren modificaciones legales. “A problemas estructurales, se requieren soluciones estructurales”, aseveró. Por eso, agrega, además de empresarios y trabajadores se necesita la participación del Parlamento. Desde la CUT, el foco está en que los acuerdos preserven las condiciones laborales existentes y avancen en empleo formal. Y desde la Anef se plantea que los compromisos deberían quedar respaldados por instrumentos concretos: inversión, metas de empleo y mecanismos de seguimiento.
Fuente: Emol.com
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