¿Conviene endeudarse para crecer? Expertos recomiendan qué evaluar antes de pedir financiamiento en una pyme.

Jueves 10 de Septiembre 2026.

El financiamiento puede impulsar nuevas inversiones y oportunidades de negocio, pero una mala evaluación de la capacidad de pago puede profundizar los problemas financieros. Especialistas explican en qué fijarse.

Con un escenario económico complejo a nivel nacional, en el que el desempleo y el bajo crecimiento se arrastran hace meses, las pequeñas y medianas empresas también enfrentan un 2026 desafiante. De ahí que acceder a financiamiento pueda ser una alternativa para aumentar su capacidad, comprar maquinaria o adquirir stock. Sin embargo, asumir una deuda no es una decisión fácil. Se requiere una evaluación previa y un completo análisis de las oportunidades y riesgos para evitar poner en problemas la continuidad financiera de la compañía, premisa que justamente se trata de evitar. En ese sentido, uno de los principales aspectos que deben considerar las pymes antes de solicitar un crédito es su disponibilidad real de recursos para cumplir con las cuotas pactadas. Víctor Jiménez, Country Manager de SIIGO KAME (sistema ERP y de gestión contable), advierte que uno de los errores más comunes es confundir las utilidades con el dinero disponible en caja. “Muchas pymes miran el estado de resultados y concluyen que alcanza para pagar las cuotas, pero acá es importante distinguir entre utilidad y flujo de caja. Las cuotas no se pagan con utilidad, se pagan con el dinero en caja. Una empresa puede ser rentable y aun así no tener con qué pagar un crédito”, señala. Matías Montero, administrador de Empresas, concuerda con esta visión y señala que “la capacidad de pago no es el único factor que debería entrar en la evaluación. Antes de asumir una nueva deuda, las pymes también deben definir con claridad para qué utilizarán los recursos y cuánto tiempo tomará que esa inversión comience a generar retornos. De esta manera, el financiamiento puede transformarse en una herramienta para responder a una oportunidad concreta de crecimiento, en lugar de convertirse en una solución temporal para cubrir problemas estructurales de liquidez”. Con todo, Víctor Jiménez recomienda que “antes de ir a un banco, como empresario, debes tener tres números de memoria”: 1.- Flujo de caja mensual de los últimos 12 meses. 2.- Cobertura de deuda, es decir, cuántas veces ese flujo cubre el pago mensual de la deuda, cuya fórmula es: flujo de caja operacional mensual ÷ suma de todas las cuotas mensuales de deuda (capital + intereses). 3.- Ciclo de efectivo, es decir, cuántos días pasan entre que pagas a un proveedor y recibes la plata de tus clientes”. Estos tres números, complementa Jiménez, explican la mayoría de los problemas de liquidez de las pymes. Cuándo una deuda puede ayudar a crecer El destino de los recursos también es clave. Endeudarse puede ser una herramienta para impulsar el crecimiento cuando existe una demanda comprobada y el financiamiento permitirá aumentar la capacidad del negocio o resolver una necesidad de capital de trabajo. “La regla más simple es: la deuda buena financia un activo o un ciclo que genera más de lo que cuesta, mientras que la deuda mala financia una pérdida. Si el negocio pierde plata, el crédito no lo arregla, sólo posterga el diagnóstico y encarece el desenlace”, sostiene Jiménez. En esa evaluación, agrega Montero, también “resulta relevante distinguir entre financiar una oportunidad concreta y utilizar el endeudamiento para cubrir déficits permanentes del negocio. Por ejemplo, una inversión destinada a adquirir maquinaria para responder a nuevos pedidos o aumentar el stock frente a una temporada de alta demanda puede generar los ingresos necesarios para pagar el financiamiento. Distinto es recurrir a un crédito de manera recurrente para cubrir pérdidas o gastos que la empresa no logra sostener con su propia operación”. Por otro lado, entre los riesgos más frecuentes a la hora de endeudarse, dicen los expertos, se encuentra utilizar financiamiento de corto plazo para inversiones que requerirán más tiempo para generar retornos. También puede ser complejo aumentar las ventas sin contar con márgenes suficientes o con procesos de cobranza eficientes. Las señales del sobreendeudamiento Con respecto a las advertencias en la materia, para Jiménez una de las principales alertas de sobrendeudamiento aparece cuando una empresa comienza a solicitar nuevos créditos para cubrir obligaciones anteriores. “La señal más clara es cuando se usa el nuevo crédito para pagar el anterior, ahí ya no se está financiando crecimiento, se está comprando tiempo y cada vez más caro”, advierte. De la misma forma, señala que “otras señales son la línea de crédito permanentemente ocupada, que nunca vuelve a cero, que las facturas se factoricen de forma inmediata o que aparezcan pequeños acreedores, porque los tradicionales ya dijeron que no”. Sin embargo, “la alarma más grave, en el contexto chileno, es cuando una empresa empieza a financiarse con plata que no es suya: retrasar el pago de IVA o las cotizaciones previsionales de los trabajadores es un pasivo con costos legales y previsionales”, sentencia. “Agrego una alarma que es más de gestión que financiera, que es cuando el dueño no puede responder con precisión cuánto debe hoy, a quién le debe, a qué tasa y con qué vencimientos”, sentencia Jiménez, recomendando que, cuando aparece este escenario, el llamado es “dejar de buscar crédito nuevo y trabajar sobre lo que sí controla la empresa”.

Fuente: Emol.com



Agregar un comentario