¿Qué hacer cuando una emergencia climática paraliza la empresa? Las claves para mantener operativa una pyme.

Jueves 20 de Agosto 2026.

Expertos entregan recomendaciones para anticiparse a este tipo de contingencias y reducir su impacto en el negocio.

El fenómeno de El Niño ha generado importantes efectos climáticos en el país, con intensas precipitaciones en distintas regiones desde julio pasado. Junto con las consecuencias propias de esta condición, las pequeñas y medianas empresas también pueden verse afectadas por interrupciones en sus actividades y dificultades para mantener sus operaciones con normalidad. En este contexto, un corte de electricidad, una interrupción de internet o un evento climático pueden tener efectos que van más allá de una paralización pasajera. Para una pyme, una contingencia de este tipo puede traducirse en menores ventas, problemas para atender clientes y dificultades para acceder a información o sistemas críticos. “Lo primero es entender que la continuidad del negocio dejó de ser una preocupación exclusiva de las grandes empresas”, dice Carlos Giraldo, country manager de IFX (firma de soluciones tecnológicas para empresas). Roberto Maldonado, ingeniero en Marketing Digital, complementa esta visión y señala que “un corte de luz, de agua o de internet puede golpear más fuerte a una pyme que a una gran empresa. Las compañías más grandes generalmente tienen una mayor autonomía durante estos problemas”. Identificar qué procesos no pueden detenerse En una emergencia de este tipo, los expertos indican que el primer paso es determinar cuáles son las operaciones esenciales para el funcionamiento de la empresa y qué ocurriría si una de ellas queda temporalmente fuera de servicio. Esto implica considerar distintos escenarios, desde un corte de energía hasta problemas de conectividad, dificultades logísticas o una emergencia climática que impida acceder físicamente a las instalaciones. A partir de ese diagnóstico, la empresa puede definir alternativas para mantener sus actividades prioritarias. “Prepararse significa identificar cuáles son los procesos más importantes para el negocio y definir cómo mantenerlos funcionando ante distintos escenarios. Eso implica contar con respaldos de la información, alternativas de conectividad para no depender de un solo proveedor, acceso remoto seguro para los colaboradores y un plan claro que indique qué hacer cuando ocurre una contingencia”, señala Giraldo. Maldonado también explica que “este diagnóstico debe considerar además los distintos recursos de los que depende el funcionamiento diario de la empresa, como el suministro eléctrico, el acceso a las instalaciones, los equipos, la disponibilidad de trabajadores, los sistemas de pago, la logística y la comunicación con clientes y proveedores”. “De esta manera, la pyme puede anticipar cuáles serían sus principales puntos de vulnerabilidad y establecer alternativas para mantener sus operaciones esenciales ante una interrupción”, añade. La importancia de los respaldos Entre las medidas preventivas que destacan los expertos se encuentran mantener copias actualizadas de la información, disponer de alternativas de conectividad y utilizar infraestructura confiable para los sistemas críticos. Pero uno de los puntos que puede marcar la diferencia es comprobar que estas herramientas efectivamente funcionen cuando sean necesarias. Una empresa puede contar con respaldos, por ejemplo, pero descubrir durante una emergencia que no puede recuperar sus datos con la rapidez requerida. “Así como existen simulacros para enfrentar terremotos o incendios, también es recomendable poner a prueba los planes de continuidad. Ensayar cómo responder ante un corte de energía, una caída de Internet o una emergencia climática permite que, cuando ocurra una situación real, el equipo sepa cómo actuar y el impacto sobre la operación sea mucho menor”, sostiene Giraldo. Tener definido quién actúa ante una emergencia Cuando ocurre una contingencia, uno de los riesgos es que la empresa pierda tiempo intentando determinar qué hacer. Por eso, los protocolos internos deberían establecer previamente las responsabilidades de cada integrante del equipo, los procesos prioritarios y las vías para recuperar la operación. “Contar con un plan de continuidad permite saber de antemano qué hacer, quién debe actuar, cuáles son los procesos que no pueden detenerse y cómo recuperar la operación lo más rápido posible”, afirma el country manager de IFX. Una planificación de este tipo también permite reducir los efectos de la emergencia más allá de la operación interna, considerando la relación con clientes, trabajadores y proveedores. De acuerdo con Giraldo, la preparación no necesariamente depende de realizar grandes inversiones. “La experiencia demuestra que las organizaciones que mejor enfrentan una contingencia no son necesariamente las que más invierten en tecnología, sino las que se preparan con tiempo y se apoyan en especialistas”, asegura.

Fuente: Emol.com



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