Cobre en disputa: Las virtudes y los defectos de Chile y Perú en la carrera por atraer inversión.

Lunes 17 de Agosto 2026.

El metal rojo cerró este viernes en US$6,59 la libra, mientras las señales de estrechez de oferta refuerzan la presión por desarrollar nuevos proyectos.

Pocas dudas hay de que el cobre atraviesa uno de los momentos más favorables de su historia. Las señales de escasez en el mercado, en medio de la electrificación, el desarrollo de energías renovables y, principalmente, el auge de la inteligencia artificial han fortalecido las perspectivas de demanda de largo plazo. Y los precios son inéditos. El cobre avanzó este viernes 1,82% en la Bolsa de Metales de Londres (LME) y cerró en US$6,59 la libra, superando el récord de US$6,55 alcanzado el pasado 6 de agosto. En el año promedia US$6 por libra, algo nunca antes visto.

En ese escenario, Chile y Perú aparecen frente a una carrera cada vez más evidente, donde buscan transformar sus ventajas geológicas en producción efectiva y capturar la mayor parte posible de esta ventana extraordinaria de precios. Y eso fue precisamente lo que señaló a Emol el nuevo ministro de Economía y Finanzas de Perú en la era de Keiko Fujimori, Elmer Cuba, quien puso sobre la mesa una competencia que durante los últimos años ambos gobiernos habían intentado presentar principalmente bajo el prisma de la complementariedad. Consultado sobre posibles espacios de cooperación entre ambos países en materia de inversión minera, Cuba sostuvo que “es difícil la complementariedad porque el yacimiento está donde está”. “Los países hoy compiten en la agilidad en los trámites para que los accionistas puedan recuperar esos dividendos lo más rápido posible. O sea, no es lo mismo recuperar el dinero en un año que en cinco.” Elmer Cuba, ministro de Finanzas de Perú “Los países hoy compiten en la agilidad en los trámites para que los accionistas puedan recuperar esos dividendos lo más rápido posible. O sea, no es lo mismo recuperar el dinero en un año que en cinco”, afirmó. Incluso destacó como una ventaja para Perú la mayor carga tributaria que, según planteó, enfrenta actualmente la industria chilena. “Vemos con muy buenos ojos que hayan subido el total de impuestos, entre el royalty y la renta. Los coloca por encima en Perú y nos conviene”, señaló. Sin embargo, reconoció que Perú todavía tiene dificultades para transformar esa ventaja en mayor atractivo para los inversionistas. Al ser consultado respecto de si actualmente observaba ese beneficio, Cuba respondió que “no, porque lo que contrarresta ese atractivo es el tema de los trámites”. “Por eso es una competencia por quien tiene mejores trámites”, agregó. Los cambios de postura Las declaraciones muestran un enfoque diferente al que había predominado públicamente durante la administración de Gabriel Boric. En el marco de Perumin, convención minera más grande del país vecino, Chile y Perú suscribieron un memorando de entendimiento destinado a fortalecer la cooperación bilateral en minería. En aquella oportunidad, la entonces ministra de Minería, Aurora Williams, planteó que ambos países “no competimos. Nos complementamos”, destacando que ambos son grandes productores de cobre y otros minerales. El ministro de Energía y Minas peruano de ese momento, Jorge Luis Montero, incluso sostuvo que “entre Chile y Perú somos aproximadamente el 40% de la oferta mundial en cobre” y proyectó que, mediante el desarrollo de nuevas inversiones, ambos países podrían alcanzar el 51%. Ahora, con el cobre en niveles récord y el mercado mostrando señales de escasez, la discusión parece estar transformándose en quién logra desarrollar proyectos con mayor velocidad y capturar una mayor proporción de los capitales disponibles.

Los números todavía entregan una ventaja considerable a Chile. Según Cochilco, el país produjo 5,415 millones de toneladas de cobre fino durante 2025 y continúa siendo el principal productor mundial, con cerca del 23% de la oferta global. Perú, en tanto, alcanzó un récord de 2,770 millones de toneladas métricas finas durante ese mismo año, un incremento de 1,2% frente a 2024, manteniéndose como el tercer productor global detrás de Chile y República Democrática del Congo. La brecha actual es amplia. Pero en Perú sostienen que existe espacio para reducirla. La opción peruana: los proyectos en pañales El presidente del Banco Central de Reserva del Perú, Julio Velarde, afirmó recientemente que el país vecino cuenta con proyectos capaces de agregar alrededor de 3,25 millones de toneladas a su producción. “Podríamos tener una potencia adicional de 3,250 mil toneladas rápidamente. Y podríamos realmente, si terminamos todos los proyectos, superar incluso a Chile en cuanto a producción de cobre.” Julio Velarde, presidente Banco Central de Perú “Podríamos tener una potencia adicional de 3,250 mil toneladas rápidamente. Y podríamos realmente, si terminamos todos los proyectos, superar incluso a Chile en cuanto a producción de cobre”, aseguró en el XVI Encuentro Internacional de Minería realizado en Mayo. Además, aseguró que el volumen de inversiones involucrado alcanzaría aproximadamente los US$47.000 millones. La dificultad, nuevamente, aparece en la capacidad para transformar depósitos conocidos en minas operativas. Velarde señaló que actualmente participan 29 entidades públicas, 13 ministerios, nueve organismos técnicos y existen más de 200 procedimientos vinculados al desarrollo de proyectos. Un diagnóstico similar entregó Juan Luis Kruger, CEO de Minsur. “Perú podría ser el primer productor de cobre del mundo si se ponen en producción simplemente los yacimientos que ya existen”, sostuvo. Sin embargo, advirtió que “hoy día, para poner un taladro exploratorio, nos puede demorar dos o tres años la permisología”. Para Kruger, la capacidad de atraer capital depende especialmente de entregar estabilidad a los inversionistas. “La predictibilidad es fundamental para poder atraer capitales, para poder seguir desarrollando la industria”, señaló. La ventaja chilena y el costo de una minería madura Chile enfrenta el problema inverso. Posee una industria considerablemente más desarrollada, infraestructura disponible y décadas de experiencia operando grandes yacimientos, pero una parte creciente de sus inversiones debe destinarse a mantener producción existente. Juan Ignacio Guzmán, CEO de GEM Mining Consulting, explicó que Chile mantiene una ventaja “a escala”, produciendo alrededor de 5,5 millones de toneladas frente a menos de 3 millones en Perú. A ello suma infraestructura cercana a buena parte de las operaciones y una mayor experiencia operacional a gran escala. Pero existe un lado oscuro. “Tenemos minas envejecidas que tienen menores leyes y obviamente requieren una mayor cantidad de capital, agua y energía para poder seguir operando”, explicó Guzmán. Perú, en cambio, tiene “muchísima opcionalidad geológica”, con depósitos descubiertos que todavía no han logrado convertirse en minas, principalmente por razones sociales. A juicio de Guzmán, ambos países necesitan estrategias diferentes. “Lo lógico para Chile es reemplazar la producción madura por producción fresca, es decir, explorar y reconocer nuevos yacimientos que mejoren la calidad.” Juan Ignacio Guzmán, CEO Mining Consulting “Lo lógico para Chile es reemplazar la producción madura por producción fresca, es decir, explorar y reconocer nuevos yacimientos que mejoren la calidad. Perú, por otro lado, tiene que convertir su cartera de proyectos en operaciones y para eso tiene que mejorar la institucionalidad”, afirmó. Herman Aguirre, docente de Ingeniería Civil en Minería de la Universidad del Desarrollo, apuntó además a varias ventajas construidas por Chile durante décadas. Aguirre señaló que Chile construyó durante los años noventa una política de invariabilidad tributaria que permitió atraer grandes inversiones, junto con mantener durante décadas un riesgo país particularmente sólido dentro de la región. También, “Chile tiene un promedio de distancia entre minas y puertos más corta. Perú, que pudiera parecer similar a Chile, tiene minas que están a más de 500 km de un puerto”. Perú, por otro lado, destaca por una mayor diversidad minera y por la existencia de operaciones polimetálicas, algo que ha permitido desarrollar conocimiento en distintas áreas de la industria. El triangulo con Argentina Aunque hoy no figura ni de cerca entre los grandes productores, nuestro vecino Argentina se ha convertido en uno de los focos de atracción de capital más dinámicos del sector. El país trasandino cuenta con una cartera de proyectos avanzados —entre ellos Vicuña (joint venture de BHP y Lundin, con inversión estimada de hasta US$18.000 millones), Los Azules (McEwen Copper), El Pachón (Glencore), Taca Taca (First Quantum) y MARA— que podrían llevar su producción a más de 1,5 millones de toneladas anuales hacia 2035, de acuerdo con la Dirección Nacional de Promoción y Economía Minera. Además, el Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI) ha sido clave para destrabar iniciativas de larga data, ofreciendo estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria por hasta 30 años. Varios de estos proyectos ya obtuvieron adhesión al régimen y apuntan a decisiones finales de inversión en 2026, con primeras producciones hacia 2030. De concretarse, Argentina aportaría una porción relevante de la oferta adicional del “triángulo del cobre”, aunque su peso actual sigue siendo francamente marginal frente a la producción consolidada de Chile y Perú. Al respecto, el director general de McEwen Copper y gerente general del proyecto Los Azules, Michael Meding, aseguró que Argentina tiene condiciones para convertirse en uno de los principales productores mundiales del mineral. “La Argentina puede estar en el top cinco de los productores de cobre a nivel mundial.” Michael Meding, director general McEwen Copper “La Argentina puede estar en el top cinco de los productores de cobre a nivel mundial”, dijo a La Nación. La competencia por la velocidad Michelle Mieres, académica del Magíster en Desarrollo Económico y Social de la Universidad Autónoma, planteó que la diferencia central está precisamente en el grado de madurez de ambas industrias. Chile posee una minería consolidada, proveedores especializados, infraestructura y una posición de liderazgo internacional, pero enfrenta menores leyes minerales y costos crecientes. “Una parte importante de la inversión se necesita simplemente para sostener la producción”, sostuvo. Perú, en cambio, dispone de proyectos capaces de aumentar significativamente su oferta, aunque debe superar conflictos sociales, incertidumbre y la necesidad de alcanzar acuerdos con comunidades ubicadas en las zonas donde se desarrollan las iniciativas. Por eso, a juicio de Mieres, el desafío actual trasciende la comparación sobre quién extrae más toneladas. “Creo que la competencia hoy no pasa solamente por quién produce más cobre. Con precios altos, la ventaja estará en quién sea capaz de atraer inversión y transformar esos proyectos en producción con mayor rapidez”, afirmó.

Fuente: Emol.com



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