¿Se van con él o permanecen?: Los simbolismos que Boric intentó instaurar en sus cuatro años de mandato.

Martes 10 de Marzo 2026.

El Mandatario de 40 años entregará mañana la administración de José Antonio Kast.

Mañana se concretará el traspaso de mando presidencial, lo que pondrá fin a los cuatro años del Gobierno del Presidente Gabriel Boric, para dar paso al del actual Presidente electo, José Antonio Kast. El sábado, Boric participó de la despedida de su mandato organizada por el colectivo “Unidos por Boric”, y entregó algunas palabras a los asistentes que se congregaron en la Plaza de la Ciudadanía, frente a La Moneda.

“Les prometo, desde el fondo de mi corazón, que he dado lo mejor de mí para estar a la altura de esta responsabilidad y puedo decir con tranquilidad y convicción que me voy con la frente en alto y con las manos limpias”, dijo el Presidente. El Mandatario de 40 años llega a las postrimerías de su Gobierno con un promedio del 30% de aprobación, de acuerdo a los sondeos de esta semana; se trata de la base más dura que respaldó su administración pese a las crisis que enfrentó. Parte de esas crisis incluyen el caso Monsalve y el caso Convenios, que abrió manchas en el anhelo de probidad y transparencia, a raíz de los traspasos de fondos -principalmente desde gobiernos regionales- a fundaciones lideradas por personeros del oficialismo. Por otro lado, en materia de gestión, se cuestionó hasta estos últimos días el lento proceso de reconstrucción de los incendios de la Región de Valparaíso, y las últimas semanas quedaron marcadas por la trama del cable chino. Boric también dijo en su despedida del sábado que “soy un presidente joven”; una frase que pudo tener parte de ese espacio de “moderación de expectativas” de las que habló varias veces al inicio de su mandato. De todos modos, al llegar a La Moneda, el Mandatario quiso instaurar algunos simbolismos que daban forma al discurso de esa generación que “venía a cambiarlo todo”. Entre ellos, el uno usar corbata, descartar vivir lejos de La Moneda -y elegir el Barrio Yungay, entre otras cosas, para irse en bicicleta a Palacio-, e incorporar el sello de “gobierno feminista” en distintas áreas de su administración, incluyendo el sumar la cartera de la Mujer al comité político. ¿Cuánto de ello logrará permanecer? ¿Se van con él los simbolismos del Presidente? Consultados por Emol, expertos dan una perspectiva de lo que deja el Mandatario.

Pablo Ortúzar, antropólogo “Yo tengo tanta alergia a la corbata y la formalidad como el Presidente, pero cuando hago clases en la universidad o en un colegio trato de vestirme de acuerdo al rol de profesor, no para hacerme más visible, sino lo contrario. Vestirse de acuerdo al rol fija una distancia sana entre la persona y la función. Querer invadir la función con la persona es siempre un riesgo, y también un marcador de clase”. “En cuanto al feminismo, me temo que al terminar el Presidente y su partido relativizando la brutalidad del régimen iraní, que es una tiranía especialmente bestial contra las mujeres, acaba de hundirse todo ese discurso, que ya con el caso Monsalve había quedado a medio morir saltando. Al final, el feminismo sale tan dañado de este gobierno como el indigenismo salió de la Convención Constitucional, al quedar expuestas como causas políticamente instrumentalizadas”. Manuel Antonio Garretón, filósofo “Yo creo que la cuestión simbólica y lo que queda de eso, no hay que confundirla con la las expresiones o indicadores de eso que tiene que ver con, por ejemplo, vivir en el Barrio Yungay y no usar corbata. Desarmar el comité y sumar la cartera de la Mujer, yo creo que es más lo político”. “Boric simbolizaba el estallido y la solución política del estallido, simbolizaba la generación que hace la primera gran movilización en democracia, entonces era el símbolo de todo eso: de una generación y de nuevos grupos de izquierdas que se expresaban en esto, pero que no era lo central”. Alejandro San Francisco, académico U. de Tarapacá El legado del presidente Gabriel Boric está marcado profundamente por tres resultados electorales. Primero, por el plebiscito del 4 de septiembre de 2022, cuando fue derrotado el proyecto constituyente de la Convención. Segundo, por los resultados en las elecciones municipales y regionales de 2024, cuando se produjo una importante baja en la izquierda y un crecimiento de la derecha. Finalmente, por la elección presidencial de 2025, cuando triunfó José Antonio Kast sobre la candidata Jeannette Jara, que representaba la continuidad del gobierno. Por lo mismo, el gobierno termina con una izquierda más pequeña, con un Frente Amplio que ha bajado su representación y con Kast, líder republicano, en La Moneda. Sobre esa base se pueden entender los símbolos: él no usaba corbata, Kast la usó desde el primer momento, y eso mismo se expresa en los equipos de gobierno; trasladarse en bicicleta en algunas ocasiones sirvió para algunas notas y algo más, pero no constituye una forma específica de traslado cotidiano. Sobre el lugar donde vivió, me parece que fue un gesto importante en su momento, aunque no caló mayormente. El discurso feminista tuvo problemas en su expresión práctica, por una primacía de temas políticos (críticas al presidente Trump) y económicos en las relaciones internacionales. Me parece que la ministra de la Mujer tenía peso propio y en ese sentido se valoró su incorporación al Comité Político, pero no es algo que haya quedado instalado, aunque deberá verse en el futuro. Como tema de fondo queda el carrusel presidencial que ha experimentado Chile en los últimos veinte años, sin presidentes que hayan elegido a alguien de su misma tendencia, por lo cual el legado “presidencial” ha sido un líder opositor desde Bachelet I hasta el presente. Por ello, muchas de las iniciativas quedan truncadas o no tienen una real continuidad en el tiempo. En gran medida, el presidente Boric tuvo un estilo muy personal –manifestado en el fin de la Primera Dama, no usar corbata y otras cosas– pero que deberá contemplar hoy el regreso de la Primera Dama y el retorno de las corbatas. El tema de las primeras damas es muy relevante, tiene simbolismo y una clara dimensión histórica, cuya expresión práctica está por verse. Pero no cabe duda que Pía Adriasola ha emergido como una Primera Dama con presencia propia y sentido social.

Fuente: Emol.com



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