- 14 Agosto, 2026
- Posted by: CALEV Consulting
- Categoría: Artículos
Viernes 14 de Agosto 2026.
Encontrar dentro de sus propias operaciones espacios para generar más valor con los mismos recursos es uno de los objetivos de las empresas.
El costo de mantener una fuerza laboral continúa aumentando para las empresas. En junio, el Índice Nominal de Costos Laborales registró un alza interanual de 8,4%, mientras que el Índice Nominal de Remuneraciones creció 7,7%. La evolución de ambos indicadores genera un verdadero desafío para las organizaciones, ya que deben enfrentar mayores costos asociados a sus equipos y, al mismo tiempo, mantener sus niveles de operación. En este escenario, mejorar la productividad aparece como una de las alternativas para contener el impacto sobre los márgenes. Así lo explica Carlos Carvajal, cofundador de DataScop (la plataforma chilena de gestión de operaciones), quien señala que “si mantener una hora de trabajo cuesta cada vez más y la productividad avanza a un ritmo menor, las organizaciones necesitan encontrar dentro de sus propias operaciones espacios para generar más valor con los mismos recursos”. Eso implica, agrega, “saber dónde se pierde tiempo, qué tareas pueden simplificarse y qué procesos están generando costos que muchas veces no aparecen en los presupuestos, pero sí terminan afectando los márgenes”. Para enfrentar esta premisa, el especialista desarrolló una guía práctica para que las empresas puedan identificar oportunidades de productividad dentro de sus propias operaciones. Paso a paso Paso 1: Identificar dónde se pierde tiempo productivo Cuando los costos laborales aumentan, el tiempo adquiere un valor económico mayor. Por eso, el primer paso es identificar cuánto de la jornada de los equipos se destina efectivamente a actividades que generan valor y cuánto se consume en esperas, traslados innecesarios entre distintos puntos de la operación, búsqueda de información, registros duplicados o correcciones. La recomendación es medir el tiempo que requieren los principales procesos antes de intentar modificarlos. Sin una línea base, resulta difícil saber qué actividades están generando las mayores pérdidas. Paso 2: Detectar y reducir los reprocesos Un error en terreno no termina necesariamente cuando se corrige y puede implicar una segunda visita, nuevas horas de trabajo, traslado de personal, revisión de documentos o duplicación de tareas. Por eso, recomienda identificar cuáles son los procesos que generan mayor cantidad de correcciones y determinar cuánto tiempo y recursos adicionales demanda cada reproceso. El objetivo no es simplemente hacer más rápido un proceso, sino evitar que una misma tarea tenga que ejecutarse dos o más veces. Paso 3: Digitalizar las tareas que todavía consumen horas de trabajo administrativo La productividad laboral no depende exclusivamente de cuánto trabaja una persona, sino de las herramientas y procesos con los que cuenta para realizar su trabajo. La Comisión Nacional de Evaluación y Productividad (CNEP) estima que la productividad laboral creció 1,6% en 2025, mientras las horas efectivamente trabajadas aumentaron cerca de 0,8%. Es decir, parte del crecimiento de la producción se explicó por generar más valor con un aumento menor de las horas trabajadas. En este contexto, eliminar tareas manuales y registros duplicados puede liberar tiempo para actividades de mayor valor. La recomendación es revisar procesos que todavía dependen de formularios en papel, planillas independientes o consolidaciones manuales y evaluar cuáles pueden digitalizarse o automatizarse. Paso 4: Convertir la información de la operación en decisiones a tiempo Recopilar datos no es suficiente. El valor aparece cuando esa información permite detectar un problema, comparar resultados o tomar una decisión antes de que el costo aumente. Esto resulta especialmente relevante en operaciones distribuidas o de terreno, donde una desviación puede permanecer invisible durante días si los datos se consolidan manualmente. En operaciones de manufactura, por ejemplo, detectar un reproceso a tiempo puede significar evitar la pérdida de un lote completo. La recomendación es definir previamente qué indicadores necesitan conocer los responsables de cada operación y con qué frecuencia deben recibirlos. La información debe llegar a quien toma decisiones cuando todavía existe margen para actuar. Paso 5: Medir cuánto valor genera cada mejora La productividad debe transformarse en una métrica de gestión y no quedar como una declaración general. La propia CNEP en 2025 estimó que cerca de una cuarta parte del crecimiento económico proyectado para ese año se explicaba por mejoras de eficiencia. Por eso, se recomienda medir el resultado económico de cada mejora implementada: horas ahorradas, disminución de reprocesos, reducción de errores, menor tiempo de respuesta o mayor cantidad de tareas completadas con los mismos recursos. De esta manera, la productividad deja de ser un indicador abstracto y se transforma en una herramienta concreta para proteger los márgenes.
Fuente: Emol.com
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