- 13 Agosto, 2026
- Posted by: CALEV Consulting
- Categoría: Artículos
Jueves 13 de Agosto 2026.
No basta con confiar en la palabra, es importante realizar diferentes acciones para asegurarse que la venta tendrá un rédito económico. Un especialista entrega las claves.
La realidad de las pequeñas y medianas empresas es diferente a la de las grandes compañías. Para ellas, vender a crédito puede ser una herramienta necesaria para mantener clientes y lograr un crecimiento sostenido. Sin embargo, esta opción no está exenta de riesgos. Esto porque entregar un producto o servicio sin recibir de manera inmediata el dinero puede generar impactos que golpeen al flujo de caja de un negocio. Sobre todo, cuando se trata de empresas con menor margen para absorber períodos de morosidad. Considerando esa realidad es que identificar señales tempranas de un eventual incumplimiento puede ser clave para reducir el riesgo en una pyme. Aunque un atraso puntual no necesariamente significa que un cliente tendrá problemas financieros, la aparición de varias alertas debería llevar a revisar las condiciones comerciales. Una de las primeras señales está en el comportamiento histórico. “La primera y más clara es un cambio en el comportamiento de pago: un cliente que siempre pagó puntualmente empieza a atrasarse, a pagar parcial o a pedir prórrogas”, explica Vicente Cruz, CEO y founder de Sheriff (Plataforma tecnológica que analiza riesgos). “También enciende una alerta cuando se vuelve difícil de contactar justo cuando hay un pago pendiente, o cuando pide ampliar el monto o el plazo al mismo tiempo que se está atrasando”, agrega. A eso se suman las señales externas como “protestos y morosidades recientes en el Boletín Comercial (cheques o documentos que no se pagaron y quedaron registrados), un deterioro en su información del sistema financiero, o que otros proveedores empiecen a exigirle pago al contado”, indica Cruz. En ese sentido, la recomendación es no basar la decisión solo en la explicación que entrega el cliente, “porque la palabra tranquiliza, pero es la data la que verifica”, sostiene. Revisar antes de vender a crédito La prevención comienza antes de concretar la primera operación. Una pyme debería comprobar que la empresa exista y esté vigente, conocer a sus socios y representantes legales y verificar que su giro sea coherente con lo que pretende comprar. También puede solicitar antecedentes tributarios y comerciales, como la carpeta tributaria, certificados relacionados con sus obligaciones fiscales y su historial de protestos y morosidades. “Además conviene pedir referencias comerciales a dos o tres proveedores actuales, porque ahí uno se entera de cosas que no salen en ningún informe, y revisar a las personas detrás de la empresa, porque a veces el historial de los socios dice más que el de una sociedad recién creada”, plantea Cruz. “Con todo eso se define cuánto conviene arriesgar: no lo que el cliente pide, sino lo que uno puede sostener sin que le duela”, complementa. Considerando lo anterior, es que el especialista afirma que lo más recomendable es establecer reglas claras sobre plazos, montos y condiciones de pago, además de realizar un seguimiento periódico. ¿Qué hacer cuando ya existe un atraso? Cuando el cliente finalmente incumple, la rapidez de la reacción también puede marcar una diferencia. “Lo más importante es ser proactivo y monitorear a la contraparte, porque mientras más tiempo pasa, más difícil es recuperar”, advierte Cruz. Según explica, apenas se vence el plazo, “conviene contactar al cliente para acordar una nueva fecha de pago, y si no cumple, escalar hacia una comunicación formal de cobro que deje todo por escrito. Si muestra voluntad de pagar, pero no puede, lo mejor es ofrecerle un plan de pagos antes de forzar un quiebre, y si aún así no responde, corresponde derivar el caso a cobranza formal o judicial”. “Una señal que no hay que dejar pasar es la falta de entrega de antecedentes: cuando un cliente se niega a mostrar sus documentos o esquiva las preguntas, suele ser un aviso claro de desconfianza. Al final, la clave es estar lo menos expuesto posible y evitar el problema antes de que aparezca, porque siempre es mejor prevenir que perseguir una deuda incobrable”, sentencia el experto.
Fuente: Emol.com
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