Jueves 05 de Noviembre 2026.
Expertos enfatizan que Trump aún tiene tiempo para tomar acciones antes de que la oleada demócrata asuma en el Congreso, el 20 de enero.
Un golpe para los republicanos y la obtención de cargos por parte de miembros de grupos que habían estado al margen. Ese es parte del saldo inmediato que dejaron las elecciones de mitad de legislatura 2026 en Estados Unidos y que el mundo miraba con atención. Y es que los demócratas lograron una victoria rimbombante: recuperaron el control del Senado y de la Cámara de Representantes, incluyendo victorias históricas como en Kansas, donde no ganaban un escaño senatorial en 90 años.
Lo anterior deja al Presidente Donald Trump en una posición debilitada, tras unas elecciones que se avizoraban como un referéndum a su administración. Y pese a que Trump ha tomado un tono sorprendentemente conciliador, no hay certezas de por cuánto tiempo mantendrá esa actitud. Lo que sí es un hecho concreto es que la victoria demócrata fue un mensaje para un mandatario que ha llevado adelante una serie de políticas ampliamente cuestionadas -incluyendo el costo de la vida, no cumplimiento de promesas, la corrupción y las expectativas de desarrollo- y con impacto a nivel mundial, como el inicio de la guerra con Irán. En esa ecuación, Latinoamérica y Chile no son la excepción. En conversación con Emol, expertos ponderan los efectos de las “midterms”, proyectando que los próximos dos años la administración Trump podrían terminar siendo un “pato cojo”, sin embargo, al verse más debilitado en el Congreso, aún resta ver cómo buscará retomar la iniciativa, y varios no descartan que, para ello, eche mano al plano internacional y haga uso de su poder de veto. Efectos en el plano interncional Hugo Harvey, analista internacional de la UDLA, plantea que ante estos resultados, Trump probablemente intentará compensar parte de su debilitamiento interno recuperando influencia hemisférica mediante negociaciones bilaterales y coaliciones de gobiernos afines.
“Es una forma de evitar que América Latina negocie como bloque. Paradójicamente, cuando necesita dar sustento jurídico a determinadas acciones colectivas, vuelve a recurrir a la OEA y al TIAR”, precisa. Por su parte, Robert Funk, profesor asociado de la Universidad de Chile y analista, dijo a EmolTV que “hay que tener mucho ojo con cómo reacciona un Trump arrinconado, sin nada que perder. Trump va a estar distraído y debilitado, y va a buscar retomar la iniciativa, y esa iniciativa puede que pase por lo internacional”. “En los últimos dos años de una presidencia, cuando un presidente ya no enfrenta a la reelección, empieza a pensar en su legado y empieza a concentrar mucho más en política exterior”, acotó. Esto, sin olvidar que “Estados Unidos cree que somos el patio trasero, y tenemos que lidiar con esa realidad también”, subraya Funk. Efectos en Chile Son varias las dimensiones en las que Chile puede resultar salpicado en la empresa de un alicaído Trump por controlar el hemisferio. Guillermo Hozlmann, analista internacional de la PUCV, recuerda los demócratas que ganaron ambas cámaras recién asumirán el próximo 20 de enero, lo que le otorga a Trump “el espacio suficiente para seguir contando con el apoyo de ambas cámaras, donde ahora tiene mayoría”. En ese sentido, podría intentar acelerar determinadas acciones o estrategias que se expresarían principalmente en el ámbito comercial, militar y tecnológico.
Eso abre dos momentos para Chile: “cómo enfrentar las decisiones que tome Donald Trump de aquí al 20 de enero, especialmente en materias de los aranceles con Chile, cómo va a presionar en torno al Escudo de las Américas (y el A3C)”. Asimismo, no se debe perder de vista que Trump mantiene el foco en la neutralización de China y su ampliación de inversiones y de influencia en América del Sur, lo que involucra a Chile. “En el caso de Chile, lo anterior tiene alcances como en el tema del cable submarino, propiedad intelectual, acceso a tierras raras, asegurar el acceso a los minerales estratégicos, particularmente litio y cobre, tener asegurada una estrategia conjunta, que también incluye a Argentina, respecto a la proyección antártica”, precisa Holzmann. Harvey, por su parte, apunta a que Chile “debe terminar definitivamente con la ambigüedad sobre el cable submarino chino y descartar ese proyecto”, puesto que “una cosa es mantener excelentes relaciones comerciales con China y otra es comprometer infraestructura digital estratégica”, sumado a que Washington “considera estos asuntos como parte de su seguridad nacional”. Con todo, el periodo hasta el 20 de enero es visto por algunos como un aumento de la capacidad de Chile de negociar en materias clave para sus intereses, como seguridad, aranceles y aseguramiento del comercio, mientras otras voces apuntan a que sería un error que Chile negocie en este contexto. Osvaldo Rosales, ex director general de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, durante el gobierno de Ricardo Lagos, es partidario de que Chile subraya en ese sentido que “el desmoronamiento del ‘Make America Great Again’ está recién empenzando, y sería un grave error político comprometerse con una administración que, inevitablemente, comienza su salida”. Factor económico y aranceles Los mercados internacionales también miraron con atención las elecciones de ayer, presionados por el alza del valor del petróleo que abrió la guerra de Estados Unidos con Irán, además de los gravámenes globales de la llamada “guerra comercial” iniciada por Trump. Actualmente, Estados Unidos aplica a Chile una tasa arancelaria adicional del 12,% a la gran mayoría de las importaciones. ¿Cuánto de este escenario podría cambiar tras los resultados de las elecciones? “La postura de Trump sobre altos aranceles se debilita. La Corte Suprema ya expresó que era ilegal la ley de poderes económicos de emergencia internacional y que la imposición de aranceles son competencia exclusiva del Congreso, ahora demócrata en ambas cámaras”. Heraldo Muñoz, excanciller “La postura de Trump sobre altos aranceles se debilita”, enfatiza el excanciller Heraldo Muñoz. Esto, porque “la Corte Suprema ya expresó que era ilegal la ley de poderes económicos de emergencia internacional y que la imposición de aranceles son competencia exclusiva del Congreso, ahora demócrata en ambas cámaras”. “Un estudio demuestra que los aranceles de Trump le han costado US$1.100 anuales en promedio a los hogares estadounidenses. Indirectamente esto favorece la negociación de Chile con EE.UU, pero no asegura nada”, acota. No obstante, ya se avizora que el clima será más negativo para el Ejecutivo de Washington. “Trump pasa a ser un presidente ‘pato cojo’ durante el resto de su mandato y verá que su política exterior enfrenta mucho más escrutinio, aunque es probable que resista con el ejercicio del veto presidencial”. Por su parte, Hugo Lavados, ex director de ProChile e investigador del Centro de Políticas Públicas, Facultad de Economía, Negocios y Gobierno, Universidad San Sebastián, ve poco probable que los aranceles impuestos por Trump tengan alguna variación, sin contar la capacidad de veto que tiene, que podría aplicar “para ciertas restricciones al comercio exterior sin aprobación parlamentaria”. “El alza al 12,5% podría detenerse, si los políticos en EE.UU. sienten que esa alza puede perjudicarlos, pero lo veo improbable”, remarcó. Para Darío Paya, exembajador de Chile ante la OEA y exdiputado UDI, no habrían mayores cambios en la dinámica que hasta ahora ha llevado adelante Trump, y eso involucra los aranceles. “No creo que un Congreso dominado por demócratas contradiga el impulso arancelario de Trump”, dijo a La Segunda. “Por eso me temo que esta actitud frente al comercio exterior va a perdurar por mucho tiempo, lo que es una mala noticia para nosotros, pero creo que es parte de la realidad que se va a prolongar por muchos años”, proyectó.
Fuente: Emol.com

