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La recta final del año pone a prueba a los equipos: Expertos entregan claves para mantener la productividad.

Martes 13 de Octubre 2026.

Especialistas advierten que extender las jornadas no mejora resultados. Al contrario, recomiendan otras estrategias para sacar adelante los últimos tres meses del 2026.

Con el último trimestre del año en marcha, también llegan desafíos para las empresas y trabajadores. El cumplimiento de metas, los cierres comerciales, la evaluación de resultados y la planificación del próximo período pueden aumentar la presión sobre los equipos. A esto se suma el cansancio acumulado y los compromisos familiares, actividades escolares y preocupaciones económicas. De ahí que especialistas en gestión y recursos humanos plantean que intentar cerrar el año aumentando las horas de trabajo no se traduce en mejores resultados. Para Carlos Ayube, director Comercial de SIIGO KAME (software para empresas), una de las claves está en anticiparse y evitar que los últimos meses se conviertan en un período de improvisación. “El cierre de año no tiene por qué ser un período de caos si se planifica con anticipación y foco. El secreto para mantener el ritmo sin agotar a las personas está en priorizar con quirúrgica precisión: hay que identificar el 20% de las acciones que realmente mueven la aguja en el resultado final y eliminar la ‘grasa operativa’ o las reuniones innecesarias que solo generan cansancio”, señala. En esa línea, el ejecutivo plantea que también es necesario modificar la forma en que se evalúa el desempeño durante este período. “Cuando el equipo entiende exactamente qué se espera de él, tiene visibilidad de sus números y cuenta con herramientas tecnológicas que automatizan las tareas administrativas tediosas, el nivel de ansiedad baja significativamente. El foco debe estar en la eficiencia y en celebrar los hitos intermedios, no en trabajar hasta tarde”, afirma. Priorizar antes que intentar hacer todo Desde la perspectiva de la psicología organizacional, el desafío también pasa por distinguir lo que requiere atención inmediata de las tareas que pueden esperar. En ese sentido, Consuelo Torregrosa, HR Director Southern Cluster de WTW (empresa de asesoría, corretaje de seguros y soluciones globales), advierte que el último trimestre concentra una alta carga de trabajo. “Un error frecuente es asumir que el agotamiento se resuelve simplemente reduciendo tareas, pero en realidad, el desafío real es priorizar. Los equipos necesitan claridad de qué es realmente crítico para alcanzar sus objetivos y qué pueden esperar. Cuando todo es urgente, las personas experimentan una sensación permanente de presión, que termina afectando tanto el desempeño como el bienestar”, explica. La especialista agrega que las empresas deben considerar que el cansancio de fin de año no tiene su origen solo en el trabajo. Para muchas personas, este período implica simultáneamente compromisos familiares, actividades escolares y preocupaciones económicas. “Dado esto, el que las organizaciones sean conscientes de este contexto permite que se favorezcan espacios de conversación, mayor flexibilidad dentro de lo posible y una distribución equilibrada de las cargas de trabajo”, sostiene. Una estrategia concreta, según Ayube, es dividir las grandes metas en objetivos de corto plazo. “Ver una meta gigante en noviembre, desmotiva; ver un objetivo alcanzable en los próximos tres días, enfoca la energía”, plantea. También recomienda apoyarse en herramientas tecnológicas para reducir el tiempo destinado a procesos rutinarios, como el seguimiento de clientes o la emisión de cotizaciones, y permitir que los trabajadores concentren sus esfuerzos en actividades que agreguen mayor valor. Medir avances y evitar la disponibilidad permanente Entre las medidas prácticas para enfrentar los últimos meses del año, Torregrosa recomienda concentrarse en tres o cuatro objetivos prioritarios, revisar las reuniones que realmente aportan valor y proteger espacios de trabajo individual para las tareas que requieren concentración. También llama a evitar la cultura de la disponibilidad permanente y a respetar los momentos de desconexión fuera de la jornada laboral. “Desde la psicología del trabajo, sabemos que la recuperación no es tiempo perdido, sino una condición necesaria para sostener un alto desempeño”, sostiene. Ayube, por su parte, plantea que la transparencia sobre el avance de las metas también puede ayudar a disminuir la incertidumbre. Para ello, recomienda utilizar tableros de control simples que permitan al equipo conocer en qué punto se encuentra respecto de los objetivos del año. Ambos especialistas concuerdan en la importancia de reconocer los avances antes de llegar al cierre definitivo. “En la recta final existe una tendencia natural a enfocarse en lo pendiente, generando una sensación constante de insuficiencia. Sin embargo, detenerse a valorar los progresos fortalece la motivación, refuerza el sentido de propósito y contribuye a mantener la energía del equipo”, concluye Torregrosa.

Fuente: Emol.com

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