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Empresarios y sindicatos coinciden en necesidad de más inversión: “Son mucho más los acuerdos que los desacuerdos”.

Miércoles 23 de Septiembre 2026.

Se realizó el primer seminario de “Trabajo 3×3” convocado por la Sofofa.

La presidenta de Sofofa, Rosario Navarro, encabezó este martes el primer seminario del ciclo de conversatorios “Trabajo 3×3: inversión y crecimiento para el empleo”, instancia que reunió a representantes del mundo empresarial y sindical para abordar medidas orientadas a impulsar la inversión, el crecimiento y la generación de puestos de trabajo. En este primer encuentro participaron el presidente de la Central de Trabajadores de Chile (CTCH), Claudio Sánchez; el presidente del directorio de CMPC y de Pivotes, Bernardo Larraín Matte; y el exministro de Economía, José Ramón Valente. La actividad tuvo como eje la relación entre inversión y empleo, además de las condiciones necesarias para acelerar la ejecución de nuevos proyectos. Durante la conversación, los participantes abordaron el escenario laboral del país y la necesidad de recuperar mayores niveles de crecimiento e inversión. En ese contexto, se discutieron distintas alternativas para facilitar el desarrollo de proyectos, incluyendo medidas de gestión, cambios regulatorios y eventuales modificaciones legales.

La instancia también permitió abordar la posición del mundo sindical frente a una agenda de inversión. Sánchez planteó que existe disposición a discutir materias como adaptabilidad laboral, capacitación y reconversión, mientras que desde el sector empresarial se puso énfasis en la necesidad de reducir las trabas que enfrentan los proyectos de inversión. Uno de los temas que tomó mayor espacio durante el seminario fue la permisología y el funcionamiento del sistema de evaluación ambiental, a partir de las distintas propuestas para reducir los tiempos de tramitación y dar mayor certeza a quienes impulsan nuevos proyectos. La inversión como punto de partida José Ramón Valente sostuvo que la relación entre inversión, crecimiento y empleo no debe medirse únicamente por los puestos de trabajo directos que genera cada proyecto. A su juicio, existe una cadena más amplia que incluye proveedores, servicios y el consumo asociado a la riqueza que genera una economía en expansión. “Las cifras históricas de Chile nos hablan de una cosa diferente”, señaló, apuntando al período entre 1990 y 2013, cuando la economía creció en torno a 5,3% anual y la inversión lo hizo cerca de 8,8%. En ese período, agregó, la tasa de desempleo se mantuvo en niveles cercanos al 6%-7%, mientras que actualmente supera el 9%. El exministro explicó que un proyecto genera empleo directo durante su construcción, pero también puestos indirectos a través de su ecosistema de proveedores y servicios. A ello sumó un tercer efecto: el empleo asociado a la riqueza generada por la propia inversión. “El empleo generado por la riqueza es súper importante y es la tercera pata que normalmente se olvida” José Ramón Valente “El empleo generado por la riqueza es súper importante y es la tercera pata que normalmente se olvida”, afirmó. Para revertir el escenario actual, Valente señaló que la estrategia pasa por elevar la inversión, la productividad y el crecimiento. En esa ecuación, dijo, los inversionistas necesitan mejores condiciones de retorno y certezas para comprometer capital. Entre los factores mencionó impuestos, estabilidad jurídica, responsabilidad fiscal y la agilización de permisos. En este último punto comenzó una de las principales diferencias del debate. Gestión o cambio legal: el punto de fricción Para Bernardo Larraín Matte, la discusión no debiera limitarse a acelerar los procedimientos existentes. Según expuso, el problema es más profundo y requiere modificar el diseño del sistema de evaluación ambiental. “La inversión es, por así decirlo, la condición precedente por excelencia o habilitante por excelencia al empleo”, sostuvo. Y agregó que Chile enfrenta una brecha significativa entre su potencial productivo y la inversión que efectivamente logra materializar. El empresario puso el foco en la permisología como uno de los principales obstáculos. Según explicó, los proyectos de gran escala requieren años de preparación y capital, por lo que la incertidumbre sobre sus plazos de aprobación termina afectando las decisiones de inversión. “La permisología como el principal escollo para la inversión. Ese es el tercer punto que es fundamental”, afirmó. Larraín cuestionó particularmente que el sistema pueda transformar la evaluación ambiental en una ruta crítica para proyectos complejos, con plazos difíciles de anticipar. Por ello, sostuvo que no basta con mejorar la gestión administrativa. “Por favor, no sigamos insistiendo con que la gestión es la madre de todas las batallas. Hay que hacer una reforma sustantiva al sistema” Bernardo Larraín”Por favor, no sigamos insistiendo con que la gestión es la madre de todas las batallas. Hay que hacer una reforma sustantiva al sistema”, planteó. Como ejemplo, mencionó proyectos que han acumulado cientos o miles de observaciones durante su tramitación y sostuvo que parte de ellas podría ser priorizada para concentrar la evaluación anticipada en aquellos impactos que efectivamente sean críticos. Valente: “Los tiempos de la permisología son hoy” Valente no descartó una reforma legal. De hecho, afirmó que el debate sobre permisología hoy tiene un contexto distinto al de años anteriores. “La sociedad hoy día exige crecimiento nuevamente. La sociedad hoy día exige que las cosas se hagan en forma más eficiente”, sostuvo, al comparar el escenario actual con el de 2018, cuando, según explicó, la discusión pública estaba concentrada en otras prioridades. Sin embargo, planteó que el cambio legislativo no debiera desplazar las medidas de gestión que pueden implementarse inmediatamente. “Si tú logras llevar a los plazos legales a aprobaciones de un año, estás resolviendo tres cuartas partes del problema” José Ramón Valente”Yo creo que podemos avanzar mucho en eso”, dijo sobre la permisología, aunque planteó que la discusión está en “qué pone antes” cada gobierno: la gestión, los cambios legislativos o ambos simultáneamente. A su juicio, las medidas de gestión ya estarían generando resultados. Mencionó cambios en la coordinación entre organismos y en la priorización de observaciones del Servicio de Evaluación Ambiental, además de avances en los tiempos de tramitación. Su argumento apunta a que una reducción de los plazos de aprobación de los proyectos que no terminan judicializados permitiría resolver una parte importante del problema en el corto plazo. “Si tú logras llevar a los plazos legales a aprobaciones de un año, estás resolviendo tres cuartas partes del problema”, sostuvo. El mundo sindical se abre a discutir inversión y flexibilidad La otra novedad del encuentro estuvo en la posición expresada por Claudio Sánchez. Frente a la tradicional discusión laboral, el dirigente sindical planteó que los trabajadores no deben quedar al margen de la agenda de inversión. “Los trabajadores no le tenemos miedo a la inversión. Al contrario, la necesitamos” Claudio Sánchez”Los trabajadores no le tenemos miedo a la inversión. Al contrario, la necesitamos”, afirmó. Sánchez coincidió con el diagnóstico sobre el desempleo y sostuvo que existen mayores coincidencias entre trabajadores y empresarios de las que habitualmente se reconocen. También destacó el efecto de la inversión sobre el empleo indirecto. “Son mucho más los acuerdos los que tenemos que los desacuerdos”, señaló. En esa línea, manifestó disposición a discutir modificaciones legislativas que permitan destrabar proyectos y reconoció que el mundo sindical puede abordar materias que tradicionalmente han sido objeto de resistencia. “Estamos de acuerdo con discutir flexibilidad, lo que nosotros llamamos adaptabilidad”, sostuvo. También afirmó que están disponibles para debatir qué tan rígido es el Código del Trabajo. “Son mucho más los acuerdos los que tenemos que los desacuerdos” Claudio SánchezLa condición, sin embargo, es que la discusión sobre crecimiento vaya acompañada de una agenda sobre calidad del empleo, remuneraciones, seguridad social y reconversión laboral. “Es distinto para los trabajadores tener un empleo que tener un buen empleo”, resumió. Un acuerdo sobre la reforma ambiental La coincidencia entre los tres participantes volvió a aparecer cuando se abordó directamente la posibilidad de modificar el sistema de evaluación ambiental. Sánchez se mostró más cercano a la posición de Larraín en cuanto a la necesidad de cambios legales e institucionales. “Esto requiere un cambio legal institucional”, sostuvo, planteando además la idea de avanzar hacia un sistema que opere como una “única ventanilla”. El dirigente cuestionó la multiplicidad de permisos y organismos involucrados en los procesos, señalando que existen proyectos cuya tramitación puede extenderse por siete u ocho años. “Los trabajadores estamos de acuerdo en apoyar la inversión, estamos de acuerdo con discutir legislativamente algunas trabas que puedan existir”, afirmó. De esta manera, el mundo sindical se incorporó al debate sobre la primera parte de la cadena que habitualmente se discute desde el lado empresarial: inversión, proyectos y posteriormente empleo. El desafío: convertir el consenso en un acuerdo Para Larraín, el escenario actual ofrece una oportunidad para impulsar una reforma de mayor alcance. A su juicio, hoy existe una mayor demanda ciudadana por crecimiento y empleo, lo que podría generar espacio político para modificar el sistema. “Hay un piso político para hacerlo y hay que desafiar al sistema político”, sostuvo. Su planteamiento es que Chile no necesita solamente un repunte transitorio de la inversión, sino un ciclo prolongado que permita recuperar el terreno perdido durante los últimos años. “Necesitamos un ciclo de inversión, un ciclo en el fondo de 10 años, creciendo al 8% la tasa de inversión” Bernardo Larraín”Necesitamos un ciclo de inversión, un ciclo en el fondo de 10 años, creciendo al 8% la tasa de inversión”, afirmó. Valente coincidió en que el largo plazo es relevante, aunque defendió una estrategia gradual que combine gestión y reformas. A su juicio, un período de mayor inversión podría generar confianza y, posteriormente, espacio para cambios estructurales. “Cuando tú logras confianza de que haces cosas y lo que haces tiene resultado, bueno, obviamente generas capital político”, sostuvo. Sánchez, en paralelo, planteó que el desafío laboral debe incorporar capacitación y reconversión, particularmente frente al impacto de nuevas tecnologías. Su propuesta apunta a un “gran acuerdo nacional por la capacitación, la reconversión laboral y el empleo”.

Fuente: Emol.com

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