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“Recesión del cobre”: La caída de la producción que inquieta a Hacienda y desafía la recuperación de Chile.

Miércoles 16 de Septiembre 2026.

Quiroz atribuye cerca de un punto de crecimiento perdido a la menor actividad minera y apunta al envejecimiento de los yacimientos.

La caída de la producción minera, las menores leyes de los yacimientos y la debilidad de grandes operaciones explican el diagnóstico que el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, instaló con fuerza durante los últimos días: Chile atraviesa una “recesión en el cobre”. El concepto no es menor para una economía cuya actividad está estrechamente ligada al metal rojo. El secretario de Estado sostuvo en una carta a El Mercurio que la producción chilena acumulaba una caída de 7% entre enero y julio frente al mismo período de 2025 y advirtió que el retroceso se mantendría durante el resto del año.

“O sea, este año va a ser un año de gran recesión en el cobre, y el cobre es el sueldo de Chile. Entonces, es inevitable que eso tenga efecto, y no estoy minimizando las otras, ha habido otras cosas, también está el tema climático, está la guerra del Medio Oriente, en fin, hay cosas adicionales, pero este factor, que yo estoy tratando de relevarlo en el análisis, no ha estado mucho presente en la discusión”, profundizó el viernes pasado en radio Agricultura. En los datos duros, la información de Cochilco entrega parte del sustento para ese diagnóstico. Durante el primer semestre, Chile produjo 2,48 millones de toneladas, 6,6% menos que un año antes. Codelco, Escondida y Spence concentraron el 91% de la disminución neta, mientras que los incrementos de otras faenas solo lograron amortiguar parcialmente el descenso Un problema que va más allá de un mal semestre El deterioro no responde solamente a un episodio puntual. El último informe trimestral de Cochilco apunta a menores leyes minerales, mantenciones, restricciones operacionales y dificultades para estabilizar proyectos de reposición y expansión. Para 2026 estima una producción de 5,27 millones de toneladas, un 2,6% menos que en 2025. De hecho, para cumplir esa proyección, Chile tendría que producir cerca de 2,79 millones de toneladas durante el segundo semestre, luego de un comienzo de año particularmente débil. Aunque junio mostró una recuperación de 5,2% interanual, Cochilco advierte que todavía no permite confirmar un cambio de tendencia. Quiroz vinculó este fenómeno con un proceso acumulado de menor inversión y envejecimiento de los yacimientos. “Muchos, muchos años con una inversión relativamente baja con lo que ha sido su historia, y eso genera que los yacimientos ya están antiguos, se pasa por bajas leyes”, explicó. “Muchos, muchos años con una inversión relativamente baja con lo que ha sido su historia, y eso genera que los yacimientos ya están antiguos, se pasa por bajas leyes” Jorge QuirozEn su carta a El Mercurio, el ministro fue todavía más categórico y aseveró que “este año hemos sufrido una gran ‘recesión del cobre’, que no tiene relación causal con la consolidación fiscal”. Según su análisis, la caída minera resta aproximadamente un punto porcentual al crecimiento del PIB, sin considerar los efectos de segunda vuelta. ¿Recesión del cobre o pérdida de producción? La interpretación, sin embargo, no es compartida completamente por el sector minero. Manuel Viera, presidente de la Cámara Minera de Chile, cuestionó el concepto utilizado por Hacienda y apuntó a la diferencia entre el volumen producido y el precio del cobre. “Lo que dijo el ministro (Quiroz) es una caricatura financiera, y yo lo asimilo a que Chile está perdiendo producción de cobre fino. Ese es el efecto cantidad, pero sí realmente el efecto precio ha tenido más de un 400% que se sube el precio del cobre, por lo tanto no podemos pensar justamente de que solamente por el cobre vamos a tener una recesión”, sostuvo a Emol. Viera sí coincide en que existe un problema productivo y lo relaciona con factores como la caída de las leyes y la mayor dureza de la roca. “El país técnicamente está en una recesión técnica y se atribuye justamente a la menor producción de cobre fino”, señaló. En tanto, Joaquín Villarino, presidente ejecutivo del Consejo Minero, evitó hablar de una “recesión” y situó el fenómeno dentro del ciclo productivo de la industria. “Más que hablar de una ‘recesión’, lo que estamos atravesando es una etapa en el ciclo de producción minera y es una situación que ya estaba anticipada por diversos actores de la industria”, dijo a Emol. Según Villarino, el retroceso responde a una combinación de elementos operacionales y de largo plazo. “Esta caída se explica por una suma de factores. En lo técnico, responde a la baja natural en las leyes del mineral, la coincidencia de procesos de mantención en varias faenas y ajustes propios de los planes mineros”. “Más que hablar de una ‘recesión’, lo que estamos atravesando es una etapa en el ciclo de producción minera y es una situación que ya estaba anticipada por diversos actores de la industria” Joaquín VillarinoA ello sumó un componente asociado a las decisiones de inversión. “Asimismo, pasamos por años de mucha incertidumbre -marcados por discusiones como el royalty y procesos constitucionales- donde se postergaron decisiones de inversión. Hoy, aunque ya vemos proyectos ingresando al Sistema de Evaluación Ambiental, la puesta en marcha de estas iniciativas toma su tiempo”. El presidente ejecutivo del Consejo Minero también pone el foco en los ingresos fiscales que genera el sector pese a la menor producción. “Sin embargo, es fundamental destacar el lado positivo: a pesar de la menor producción de este año y principalmente por el atractivo precio internacional del cobre, según la Dirección de Presupuestos la minería privada chilena pagará US$8.000 millones en impuestos durante este año, un 32% más que en 2025, logrando un récord histórico”. Añadió que “las empresas están haciendo todos los esfuerzos e inversiones necesarias para echar a andar nuevos proyectos y seguir aportando a Chile”. El rebote de 2027 y sus riesgos El escenario de Cochilco contempla una recuperación relevante para 2027: la producción chilena llegaría a 5,55 millones de toneladas, un alza de 5,2%. Ese incremento representaría cerca de un tercio del crecimiento mundial proyectado para ese año. Pero el dato tiene una segunda lectura. El nivel previsto sería similar al de 2024 y todavía estaría por debajo del máximo registrado en 2018. Además, la recuperación dependería principalmente de la normalización de grandes operaciones existentes y de la maduración de proyectos como Rajo Inca, Quebrada Blanca y Mantoverde, más que de una ola de nueva capacidad minera. Por eso, el propio informe califica el escenario con un sesgo de riesgo a la baja. Para Quiroz, la expectativa es que el cobre deje de actuar como un freno para el resto de la economía durante el próximo año. “Esperamos que el tema de cobre, producción de cobre, tenga una cierta mejoría el próximo año, y por lo tanto no actúe como una carga que frena al resto de los sectores”, afirmó.

Fuente: Emol.com

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