Martes 01 de Septiembre 2026.
El Servicio Electoral realizó un estudio estadístico para perfilar a quienes se incorporaron durante los últimos años, obligados, a “la fiesta de la democracia”.
Pese a la abundante especulación de los analistas políticos, el grupo “se parece bastante al elector habitual”.
No priman en él los jóvenes desinteresados ni las personas en extrema vulnerabilidad, sino los adultos jóvenes de la clase media urbana.
Un estudio del Servicio Electoral (Servel) determinó que el perfil del nuevo votante chileno corresponde a un adulto joven de clase media urbana que, aunque comparte rasgos con el elector tradicional, destaca por su despolitización, su ausencia de militancia partidaria y su falta de habitualidad cívica.
Los resultados corresponden al “Nuevo Mapa Electoral: Participación y Perfiles de Votantes en Chile”, en el que el Servel, en conjunto con el Departamento de Estudios Políticos de la Facultad de Gobierno de la Universidad de Chile, presentó las principales estadísticas del período 2020-2025, considerado el ciclo electoral más exigente de la historia del país, con 16 votaciones.
En entrevista este lunes con Lo Que Queda Del Día en Cooperativa, la consejera directiva del Servel y académica de la Universidad de Chile María Cristina Escudero detalló que “el nuevo votante se parece bastante al habitual, pero como en un espejo”.
“Por ejemplo, si (en el habitual) había una mayor votación por parte de las mujeres, el nuevo votante es en proporción un poquito más de hombres. Entonces, tenemos ahí un nuevo votante que rompe un poco los mitos, porque tampoco es la juventud que se había quedado en la casa; más bien es un adulto joven”, explicó al representante del organismo electoral.
Asimismo, precisó que el sufragante “tampoco es de los sectores más vulnerables, porque los sectores más vulnerables son los que votaban más como votante habitual… El votante nuevo se traslada hacia la clase media y hacia los cuartiles con más recursos”.
Cuatro perfiles del nuevo votante en Chile
A través de una técnica estadística de agrupamiento, el Servel clasificó este electorado en cuatro grupos diferenciados por su ubicación geográfica y su nivel socioeconómico:
Clase media urbana (47%): Es el grupo más numeroso del estudio. Corresponde a electores donde el 100% reside en zonas urbanas de comunas grandes o muy grandes, distribuidas en todas las macrozonas del país y caracterizadas por índices de baja pobreza multidimensional.
Gran Santiago popular (24%): Representa a votantes urbanos concentrados exclusivamente en la Región Metropolitana, ubicados en comunas populares que presentan mayores niveles de pobreza multidimensional.
Chile rural (17%): Segmento localizado en comunas pequeñas, concentrado principalmente en las macrozonas centro y centro-sur del territorio nacional.
Zonas mixtas (12%): Electores que habitan en comunas de tamaño mediano que combinan áreas urbanas y rurales, con niveles socioeconómicos más vulnerables.
Distancia partidaria y el efecto democratizador del sufragio obligatorio
El análisis también reveló que el nuevo elector es en su mayoría independiente, en un escenario donde los registros de afiliados a colectividades cayeron desde los 800 mil inscritos en 2022 a menos de 600 mil en la actualidad.
“El nuevo votante es claramente no militante, no tiene experiencia anterior y está definido como alguien que tampoco votó en las presidenciales anteriores, o votó en alguna, pero no es su habitualidad (hacerlo). Entonces está mucho más despolitizado, y el voto obligatorio lo va a arrastrar a tener que adquirir esa cultura cívica de informarse y participar en las elecciones de una manera en que se va a normalizar”, afirmó Escudero.
Finalmente, la académica enfatizó que este estudio “nos ayuda a comprender el efecto que tuvo el voto obligatorio, (con el) que duplicamos nuestro padrón electoral, y que eso le da una columna vertebral fuerte a nuestra democracia”.
“Nos ayuda a entender también que el mapa electoral que va a suceder de ahora en adelante tiene similitudes con el mapa anterior, y quizás la gran diferencia no está en su perfil territorial o en su perfil etario -que sí hay un poco de diferencias-, sino que es su habitualidad y su cercanía con el mundo político y su interés por el mundo político. Entonces, probablemente es un voto menos ideologizado, pero que eso, si se incorpora en forma permanente, seguramente también va a cambiar”, concluyó.
Fuente: www.cooperativa.cl

