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¿Qué es y cómo afecta la “rendición cognitiva” en las empresas ante el avance de la IA?.

Lunes 31 de Agosto 2026.

El uso creciente de herramientas de inteligencia artificial puede llevar a los trabajadores a delegar parte de su capacidad de análisis y aceptar sus resultados sin cuestionarlos.

La Inteligencia Artificial sigue generando diferentes impactos en el mundo laboral. Y como toda nueva tecnología, también abre desafíos. En ese sentido, uno de los principales retos que impone en las empresas es aprovechar sus capacidades sin que los trabajadores terminen delegando en ella parte de sus procesos de análisis y toma de decisiones. De acuerdo con datos globales del Work Trend Index, el 75% de los profesionales de oficina utiliza herramientas de IA en sus tareas diarias. Sin embargo, la masificación de estas tecnologías también ha puesto sobre la mesa la denominada “rendición cognitiva”. El concepto fue acuñado recientemente en una investigación liderada por Steven D. Shaw, académico e investigador de la Wharton School de la Universidad de Pensilvania. Para explicarlo, Shaw recurre al reconocido modelo de pensamiento dual del Nobel Daniel Kahneman, que divide la mente en el Sistema 1 (pensamiento rápido e intuitivo) y el Sistema 2 (pensamiento lento, analítico y creativo). Con la aparición de los modelos de lenguaje, el investigador plantea la existencia de un “Sistema 3”: la cognición artificial. El riesgo aparece cuando, por comodidad o exceso de confianza, los colaboradores desconectan su Sistema 2 y aceptan los resultados de la IA sin cuestionarlos, cediendo a la máquina parte del control sobre sus decisiones, incluidos sus aciertos, errores o resultados incompletos. El riesgo de perder el criterio humano Para las empresas, este fenómeno puede ir más allá de un problema asociado al uso de la tecnología y convertirse en una dificultad para mantener la eficiencia y la diferenciación. Para Katherine Prendice, Digital Offer Manager de Softtek (ingeniería de software), “cuando una organización delega completamente el análisis en la IA, corre el riesgo de perder aquello que realmente la diferencia. Las propuestas, las decisiones y hasta la innovación empiezan a parecerse entre sí. En un contexto donde la tecnología está cada vez más disponible para todos, la verdadera ventaja competitiva sigue estando en el criterio humano que guía su uso”. “El verdadero riesgo no es que la IA reemplace a las personas, sino que las personas renuncien a aquello que genera más valor: su capacidad de cuestionar, interpretar contextos, tomar decisiones y crear nuevas ideas. La IA puede acelerar la ejecución, pero la dirección estratégica sigue siendo una responsabilidad humana”, agrega Prendice. La especialista advierte que este fenómeno ya puede observarse en distintas áreas de trabajo. “Lo vemos en múltiples ámbitos. Desde el desarrollo de software hasta la elaboración de propuestas comerciales o análisis de mercado. Cuando una persona acepta una recomendación generada por IA sin comprender su lógica o validar su pertinencia para el contexto específico, la organización gana velocidad en el corto plazo, pero pierde capacidad de aprendizaje y diferenciación en el largo plazo”, complementa. El rol de los líderes Ante este escenario, las jefaturas tienen un papel relevante. La respuesta, según plantea Softtek, no pasa por restringir el uso de estas herramientas, ya que eso podría afectar las ganancias de productividad que ofrece la tecnología, sino por modificar la forma en que se evalúa el trabajo realizado con apoyo de IA. Uno de los cambios pasa por evitar que la rapidez con que se entrega un resultado sea el principal criterio para medir el desempeño de un trabajador. “Los líderes debemos comenzar a evaluar no solo la calidad de los resultados, sino también el valor agregado por las personas durante el proceso. Preguntas como: ¿Qué perspectiva aportaste?, ¿Qué decisión tomaste que la IA no habría podido tomar por sí sola? o ¿Qué oportunidad identificaste?, serán cada vez más relevantes para desarrollar equipos preparados para el futuro”, aclara Prendice. Otra alternativa es recuperar espacios de trabajo colectivo que permitan ejercitar el análisis sin recurrir inicialmente a herramientas digitales. Entre ellas se encuentra la “lluvia de ideas análoga”, en la que los equipos pueden discutir de forma presencial y ‘con lápiz y papel’ distintos enfoques y propuestas antes de desarrollar una tarea. A esto se suma la necesidad de actualizar los manuales de buenas prácticas de las organizaciones. Entre las medidas posibles está incorporar registros de los cambios realizados por los trabajadores sobre resultados generados por IA, la detección de alucinaciones, los criterios incorporados manualmente y las reflexiones realizadas durante el desarrollo de una tarea. “La adopción responsable de IA no depende únicamente de la tecnología. Requiere hábitos, liderazgo y una cultura que valore el pensamiento crítico. En los próximos años, las organizaciones que logren combinar la velocidad de la IA con la creatividad, experiencia y criterio de sus equipos serán las que construyan ventajas competitivas sostenibles”, concluye Prendice.

Fuente: Emol.com

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