Miércoles 19 de Agosto 2026.
Con varios meses todavía por delante para terminar el año, los expertos recomiendan aprovechar este período para revisar costos y proyectar la caja. Conoce más recomendaciones.
Con la segunda mitad del año en marcha, las pequeñas y medianas empresas comienzan la etapa en la que es importante revisar el desempeño de la primera parte del calendario, ajustar sus proyecciones y anticiparse a los compromisos que deberán enfrentar durante los próximos meses. Más que esperar al cierre del calendario, este período puede ser una oportunidad para detectar desajustes y tomar medidas antes de que impacten en la liquidez del negocio. Así al menos lo explica Jaime Sepúlveda, CEO de Skualo, ERP 100% web diseñado para pymes chilenas, quien afirma que el segundo semestre permite evaluar con mayor perspectiva lo ocurrido durante el año y corregir el rumbo cuando todavía existe margen de acción. “Yo veo el segundo semestre como una oportunidad para hacer una buena lectura de lo que ha ocurrido durante el año y, sobre todo, para tomar decisiones con tiempo. Todavía existe margen para ajustar presupuestos, revisar costos, ordenar cuentas por cobrar y pagar y proyectar las necesidades de caja de los próximos meses”, dice. Dejar las cuentas al día y mirar más allá del saldo Uno de los primeros pasos para ordenar las finanzas es contar con información actualizada. No se trata solo de saber cuánto dinero hay disponible, sino de entender cuánto se debe cobrar, cuáles son los compromisos pendientes y qué gastos deberán enfrentarse en los meses siguientes. “La salud financiera también tiene que ver con la calidad de la gestión cotidiana. Tener la contabilidad al día, conocer los costos por centro de costo o proyecto, mantener actualizadas las cuentas por cobrar y pagar y contar con una proyección de flujo de caja permite entender mejor dónde está la empresa y qué decisiones necesita tomar”, sostiene Sepúlveda. En esa línea, una revisión periódica puede ayudar a detectar facturas pendientes de cobro, pagos próximos a vencer, gastos que se han alejado de lo presupuestado o compromisos que podrían generar problemas en la caja durante el segundo semestre. De esta forma, la recomendación es establecer una rutina y no concentrar toda la revisión financiera en las semanas previas al cierre del año. Esto también permite abordar con mayor anticipación las obligaciones tributarias y evitar que se acumulen tareas administrativas. “Yo partiría por actualizar la información financiera y establecer una rutina de revisión. Revisaría las cuentas por cobrar y pagar, los costos y gastos, el presupuesto, los compromisos de los próximos meses y el flujo de caja”, plantea el ejecutivo. Una mirada integrada del negocio Para una pyme, además, las distintas áreas de la operación están relacionadas. Por ejemplo, las ventas tienen impacto en la caja, las compras y el inventario en los costos, mientras que las remuneraciones y otros compromisos laborales también deben formar parte de las proyecciones. “Es importante mirar la empresa como un sistema. Ventas, compras, inventario, documentos tributarios, tesorería, contabilidad y remuneraciones forman parte de una misma operación”, afirma Sepúlveda. “Cuando esa información está integrada, se reduce la necesidad de reconstruir manualmente lo que está pasando y es posible trabajar con información más oportuna para gestionar”, agrega. Qué números debería mirar periódicamente una pyme Más allá de las ventas o del saldo disponible en la cuenta, existen distintos indicadores que permiten tener una visión más completa de la salud financiera de un negocio. Entre ellos están el flujo de caja, las cuentas por cobrar y pagar, los costos, los gastos, el margen y el capital de trabajo. También es importante comparar de manera constante el presupuesto con los resultados reales para identificar desviaciones y entender sus causas. “Yo recomiendo mirar periódicamente el flujo de caja, las cuentas por cobrar y pagar, los costos, los gastos, el margen y el capital de trabajo. También considero muy relevante revisar el presupuesto versus los resultados reales y, cuando corresponde, analizar los resultados por centro de costo o proyecto”, señala el CEO de Skualo. La periodicidad es otro factor relevante. Revisar estos indicadores solo una vez al año puede limitar la capacidad de reacción, mientras que hacerlo de manera constante permite detectar tendencias y corregir problemas antes de que se transformen en una dificultad mayor. “Una cifra financiera tiene mucho más valor cuando puedo conocer su origen, relacionarla con la operación y utilizarla para tomar una decisión”, enfatiza. Anticiparse a los meses de menor liquidez Con todo, el experto recomienda anticiparse a lo que pueda pasar en el futuro. “Una empresa puede proyectar su flujo de caja, revisar sus cuentas por cobrar y los vencimientos, planificar sus pagos y entender cuáles serán sus principales compromisos durante los próximos meses”, explica Sepúlveda. La idea es trabajar con distintos escenarios y evaluar qué ocurriría si las ventas fueran menores a las esperadas, si algunos clientes se retrasaran en sus pagos o si aparecieran gastos extraordinarios. “En mi experiencia, la tecnología aporta valor cuando permite ordenar esa información y conectarla con la operación diaria”, sentencia.
Fuente: Emol.com

