Viernes 17 de Julio 2026.
Los expertos coinciden en que no habrá efectos inmediatos, aunque algunos creen que habrá señales ya en el segundo semestre.
¿Cuándo comenzarán a notarse los efectos de la megarreforma económica? Esa es una de las principales interrogantes que se instala ad portas de que el proyecto de ley de Reconstrucción que impulsa el Gobierno inicie uno de sus últimos hitos legislativos: el retorno a la Cámara de Diputados. Luego de la maratónica sesión en el Senado, la iniciativa iniciará su tercer trámite constitucional la próxima semana, en donde se votarán las modificaciones antes de un eventual despacho a la ley o el paso a comisión mixta. El proyecto busca reactivar el crecimiento, impulsar la inversión y mejorar el empleo. Según el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, una vez que la megarreforma vea la luz, la recuperación “se va a sentir a fines de este año o comienzos del próximo”.
Esa línea, existe coincidencia en que no se trata de una reforma de impacto inmediato, sin embargo, los economistas consultados difieren respecto de la velocidad con que podrían aparecer las primeras señales de recuperación. La megarreforma tiene el visto bueno internacional. En un informe, el banco de inversión estadounidense, JP Morgan sostuvo que su aprobación sería positiva para la economía y el mercado chileno, al considerarla “el catalizador político más importante para las acciones chilenas este año”, debido a que reduciría el impuesto corporativo, entregaría mayor certeza regulatoria e impulsaría la construcción. Asimismo, destacó que recientemente elevó su recomendación para Chile desde neutral a sobreponderar, argumentando, entre otros factores, el avance de estas reformas. Si bien advirtió que el principal cuestionamiento apunta al costo fiscal de corto plazo, concluyó que la iniciativa “podría mejorar significativamente las perspectivas de la economía chilena y las ganancias empresariales”. Con todo, el consenso apunta a que el factor psicológico jugará un papel determinante. La confianza de consumidores y empresas, junto con la capacidad de la reforma para reducir la incertidumbre, aparece como uno de los principales canales por los cuales la actividad podría comenzar a ganar dinamismo incluso antes de que las medidas desplieguen plenamente sus efectos. El corto plazo: expectativas sí, crecimiento inmediato no Pese a las diferencias en los plazos, los economistas coinciden en el punto de que la aprobación de la reforma no provocará un salto inmediato de la actividad económica, que viene golpeada por cinco Imacec consecutivos de caídas y la amenaza de una recesión técnica. La economista y directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School, Cecilia Cifuentes, distingue entre el impacto que generan las expectativas y los efectos derivados de la ejecución de inversiones. “Uno podría aquí distinguir dos tipos de efectos. Si uno por ejemplo quiere pensar en efectos más concretos, de proyectos que efectivamente partan su ejecución y por lo tanto, en ese mismo momento empiecen a generar mayor empleo, eso probablemente no es este año”, sostuvo a Emol. No obstante, agregó que sí podría haber un impulso más temprano por el cambio en el ánimo del mercado. “Eso no quiere decir que no haya un impacto de corto plazo, que algo podría ayudar en el segundo semestre, que está vinculado sobre todo a mejorar expectativas. Y esas mejores expectativas pueden empezar a generar algún grado de mayor dinamismo, sobre todo principalmente lo veo yo en la construcción”. Una visión similar planteó a EmolTV el ex subsecretario de Hacienda Alejandro Micco, quien sostuvo que resulta complejo fijar una fecha precisa para observar los efectos de una reforma de esta magnitud, precisamente porque la confianza influye de manera decisiva sobre las decisiones económicas. “Es bien difícil hacer eso cuando se van a ver los efectos”, afirmó, explicando que la economía también responde a los llamados “espíritus animales”, es decir, a la percepción que tienen empresas y consumidores sobre el futuro. La confianza como motor de la recuperación Para Micco, un cambio positivo en las expectativas puede desencadenar un círculo virtuoso de inversión y contratación. “Si todos creemos que la situación económica va a ser mejor, yo voy a empezar a contratar más gente, voy a invertir más… y eso genera como un círculo virtuoso”, explicó. Sin embargo, advirtió que el fenómeno también puede operar en sentido contrario. A su juicio, decisiones recientes deterioraron las expectativas de consumidores y empresas, afectando la actividad económica. Por ello, considera que la mejor forma de revertir ese escenario es entregar señales de estabilidad y consensos políticos. “¿Cómo se revierte? Tratando de dar buenas perspectivas futuras y buenas perspectivas futuras desde mi punto de vista hubiese sido tener acuerdos más amplios en este proyecto de ley y ojalá en algunas medidas en el marco laboral”, señaló. ¿Los primeros brotes verdes a fines de 2026? Entre quienes creen posible una recuperación relativamente temprana está el gerente general de Gemines, Tomás Izquierdo, aunque condiciona ese escenario a una serie de factores. “Si el escenario externo mejora, con estabilización del precio del petróleo en niveles cercanos a precrisis en Irán, se acota la presión inflacionaria y, muy importante, se aplican medidas de corto plazo para enfrentar la crisis del mercado laboral, podríamos ver brotes verdes a partir de fines de este año y comienzos del próximo”, afirmó a Emol. En su análisis, uno de los principales catalizadores sería la recuperación del sector inmobiliario. “Un factor gatillante muy relevante, es que resurja la inversión en construcción habitacional, muy intensiva en mano de obra”, indicó. El escenario para 2027: crecer cerca del 3% Más optimista respecto del mediano plazo es el ex subsecretario de Hacienda y decano de la Facultad de Economía, Negocios y Gobierno de la USS, Alejandro Weber. El economista estima que este año presenta un margen limitado para cambios relevantes. “El año 2026 ya está bastante jugado, con una proyección de crecimiento en torno a 1,5%”, sostuvo. Aun así, anticipa una mejora hacia la segunda mitad del año. “Tendremos cifras positivas del Imacec a contar de junio y con crecimiento mensuales de la actividad muy positivos para el cierre del año”. El año 2026 ya está bastante jugado, con una proyección de crecimiento en torno a 1,5%” Alejandro WeberRespecto de los años siguientes, Weber cree que la combinación de mejores fundamentos económicos y un aumento de la confianza podría impulsar un crecimiento considerablemente mayor. “Para 2027, Bank of America ya estima que en un escenario con reforma podremos crecer en torno al 3%”, afirmó, agregando que el Banco Central también proyecta un crecimiento potencial cercano a ese nivel. En ese escenario, remarcó que el efecto sobre las expectativas podría amplificar los resultados. “Si a eso incorporamos la confianza y el shock de expectativas positivas que generará para inversionistas y consumidores, podemos pensar en resultados mucho más positivos”. Incluso proyectó que, bajo ese escenario, “es razonable pensar que el gobierno del Presidente Kast se acerque a un crecimiento del 3,5% o más al cierre de su mandato”, lo que, a su juicio, marcaría un cambio respecto del desempeño observado durante la última década. El Gobierno, finalmente, es el más optimista de todos. Según el Informe de Finanzas Públicas (IFP) del segundo trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) de Chile crecerá 3,7% en 2027 en un escenario en el que la megarreforma es una realidad.
Fuente: Emol.com

