Martes 16 de Junio 2026.
El primer canal de transmisión hacia los hogares chilenos será la baja en bencinas y diésel. De hecho, para este jueves ya se prevé una reducción importante.
El anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el fin del conflicto con Irán y la reapertura sin restricciones del estrecho de Ormuz comenzó a generar efectos inmediatos en los mercados internacionales, lo que según economistas se traducirá en un alivio paulatino para la economía chilena, aunque con matices. Así, tras casi cuatro meses de conflicto, marcado por la paralización del estrecho de Ormuz —una de las rutas marítimas clave para el transporte mundial de petróleo—, el presidente de Estados Unidos anunció el domingo que el acuerdo con Teherán estaba “completo” y que autorizaba la reapertura sin restricciones de la vía marítima.
“Barcos del mundo, ¡enciendan sus motores! ¡Que fluya el petróleo!”, escribió Trump en su red social, Truth. La reacción fue inmediata. El precio del petróleo retrocedió con fuerza y el tipo de cambio en Chile también mostró una baja, dos movimientos que, de consolidarse según los expertos podrían comenzar a traspasarse a los precios locales de los combustibles. Primeros efectos: petróleo, dólar y combustibles Cecilia Cifuentes, economista y directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School, señaló que “los primeros efectos ya se vieron hoy día en que vimos una caída del precio del petróleo y una caída del tipo de cambio”, lo que calificó como positivo para los precios de los combustibles en el país. Sin embargo, advirtió sobre los riesgos de un proceso aún no cerrado. “Hay algo de riesgo en eso considerando que ya ha habido varios anuncios del presidente de Estados Unidos que finalmente no han sido lo que se ha dicho”, indicó, agregando que aun así esto “parece ser una señal más cierta del fin del conflicto, pero no es 100% claro”. Así, la economista proyectó que “podría ser que incluso en junio ya pudiéramos ver una baja en los precios” de combustibles, lo que atenuaría las presiones inflacionarias y podría abrir la puerta a una baja de tasas del Banco Central hacia fin de año, un escenario que “ya se había descartado” y que “ahora vuelve a estar dentro del escenario” dijo. En esa linea, el Gobierno confirmó la baja en el precio de las bencinas. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, confirmó este lunes que el decreto que comenzará a regir este jueves contemplará una baja cercana a los $100 tanto para el diésel como para las bencinas, en línea con la caída de los precios internacionales. Sería el alivio más importante que se ha registrado tras el “bencinazo” de marzo. “Ahora que la guerra está mostrando signos de que va a terminar y las bencinas están bajando, los precios internacionales también van a bajar en Chile”, afirmó el secretario de Estado, remarcando que los ajustes estarán “matemáticamente calzados” con la variación externa, el mismo criterio aplicado durante las alzas. Según el ministro, el diésel acumularía con esta rebaja una baja de $200 desde el inicio del proceso, revirtiendo cerca de un tercio del alza de $600 registrada durante el conflicto. En el caso de las gasolinas, la reducción debería ubicarse “entre $90 y $100”. El canal de los términos de intercambio Para Juan Ortiz, economista sénior del OCEC-UDP, el alivio llegará por distintas vías. La principal es la caída en el precio del petróleo, lo que reduce el valor de las importaciones de esta materia prima y constituye “un shock positivo de oferta para la economía local”, generando un efecto favorable en los términos de intercambio, considerando que el precio del cobre se mantiene sobre los US$6 la libra. Esto, según Ortiz, llevaría a “una apreciación del tipo de cambio nominal por debajo de los $900 por dólar”, además del ajuste a la baja en gasolinas y diésel que comenzaría esta semana y se extendería hasta el próximo 9 de julio, dependiendo de la operación del Mepco. “en términos de actividad su efecto es acotado, toda vez que se reduce la incidencia del shock externo” Economista Juan Ortiz No obstante, el economista matizó que “en términos de actividad su efecto es acotado, toda vez que se reduce la incidencia del shock externo, pero la economía mantiene una debilidad que se arrastra desde hace varios meses, más allá de los eventos externos”. Mayor dinamismo en 2027 Desde el Grupo de Política Monetaria (GPM) de la U. de Chile, Carlos Budnevich proyectó que la economía debería “empezar a tomar un poquito más de fuerza hacia fines de este año” si el acuerdo se concreta, destacando que ya se observan señales en las expectativas, caídas en las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU., en el precio del petróleo y en el índice VIX de aversión al riesgo. Con todo, advirtió que “eso nuevamente se tiene que materializar en hechos concretos”, apuntando a la velocidad del desminado del estrecho de Ormuz, que “aparentemente no es tan rápido, toma tiempo”. Por su parte, Juan Pablo Medina sostuvo que buena parte de la actividad de 2026 “ya está jugada”, por lo que un escenario externo más favorable podría “impulsar un poco más la economía hacia el 2027”, aunque “está por verse” y “todavía tiene que consolidarse”. A lo que Budnevich añadió que “lo primero que puede favorecerse es justamente en los precios de los combustibles”, mientras que los efectos sobre el crecimiento económico mundial “ya probablemente va a tener efecto hacia el próximo año”. En tanto, a nivel global, la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, celebró el acuerdo, aunque advirtió que las repercusiones del conflicto sobre el abastecimiento energético “tardarán en disiparse”, dado “el importante daño a la infraestructura” en el Golfo. Georgieva señaló que la economía mundial “parece resistir en general”, con Estados Unidos y China mostrando “un sólido dinamismo”, pero remarcó que persisten “disparidades significativas” en los efectos del conflicto, afectando especialmente a los países con alta dependencia de importaciones energéticas y menor margen de maniobra en política económica.
Fuente: Emol.com

