Jueves 11 de Junio 2026.
Los 34 millones de habitantes, una inflación controlada y un marco regulatorio predecible, son los factores que destacan desde el empresariado chileno.
Mientras Perú enfrenta una de las elecciones presidenciales más estrechas de su historia, con una diferencia de apenas 4.873 votos entre Roberto Sánchez y Keiko Fujimori cuando ya se había contabilizado más del 97% de las actas, el interés de las empresas chilenas por ese mercado no muestra señales de retroceso. Por el contrario, el país vecino se ha consolidado como uno de los destinos más relevantes para la inversión nacional.
La explicación va más allá de la coyuntura política. Con una población cercana a los 34 millones de habitantes, una inflación controlada, estabilidad monetaria y un marco regulatorio que las compañías consideran relativamente predecible, Perú se ha transformado en el tercer destino de las inversiones chilenas en el exterior y en una plataforma clave para sectores como retail, telecomunicaciones, minería, construcción, agricultura y transporte aéreo. En Perú la volatilidad política ha convivido durante años con una economía que ha logrado mantener capacidad de crecimiento. El retail lidera con distancia la presencia chilena. Solo este sector acumula inversiones directas cercanas a los US$15.000 millones y mantiene planes de expansión en centros comerciales, supermercados y formatos inmobiliarios. A ello se suman nuevas apuestas en telecomunicaciones, infraestructura y minería, industrias que ven oportunidades relevantes de crecimiento durante la próxima década. Un mercado atractivo El peso de Perú dentro de la estrategia de internacionalización de las empresas chilenas se ha fortalecido durante las últimas décadas. Según Luis Felipe Gazitúa, presidente del Capítulo Chileno del Consejo Empresarial Chileno-Peruano de Sofofa, la presencia nacional se extiende a numerosos sectores productivos y de servicios. “Perú es destino de inversiones privadas chilenas desde hace varias décadas y se expresa en muchos sectores productivos y de servicios. Esto ha permitido que sea el tercer destino de las inversiones de chilenos en el extranjero”, señaló a El Mercurio. Gazitúa sostiene que, pese a los desafíos económicos y sociales que enfrenta el país vecino, como la informalidad y los problemas de productividad, Perú ha logrado mantener un marco favorable para la inversión. “Ha sido capaz de sostener un sistema económico estable y con reglas claras, lo que se traduce en crecimientos sobre el 3% en 2025. Esperamos, asimismo, que el proceso electoral en marcha añada también mayor estabilidad política”, afirmó. Telecomunicaciones Uno de los casos más representativos de la presencia chilena es Entel. La compañía ocupa actualmente el segundo lugar del mercado peruano de telefonía móvil y destina cerca de un tercio de su plan global de inversiones a ese país. Tras varios años de fuertes desembolsos para posicionarse, la empresa ha mantenido resultados operacionales positivos desde 2018 y prepara una nueva etapa de expansión con su ingreso al negocio de internet fijo, aprovechando la posibilidad de comercializar paquetes integrados de servicios. A ello se suma el reciente lanzamiento de la alianza con Starlink, que permitirá ofrecer conectividad mediante aplicaciones de mensajería en zonas sin cobertura tradicional, una ventaja en un país donde aún existe un porcentaje relevante de hogares sin acceso a internet.
Desde la compañía destacan además otro elemento que consideran clave para la estabilidad económica peruana: el control de la inflación. El gerente general de Entel Perú, Alexis Licci, comentó a la prensa en Lima que durante 2025 la inflación alcanzó apenas un 1,5%. La informalidad como factor de resiliencia Una de las particularidades que observan los ejecutivos en Perú es que la elevada informalidad laboral y empresarial, pese a ser un desafío estructural, también ha contribuido a que la actividad económica mantenga dinamismo incluso en períodos de crisis política. Nino Boggio, responsable de la estrategia legal y regulatoria de Entel Perú, sostuvo a El Mercurio que el país posee la “mayor cantidad de empresas en Latinoamérica, se trata de empresas muy chicas: unipersonales, familiares, emprendimientos. En Perú somos grandes emprendedores”. Licci profundizó en ese fenómeno. “La informalidad permite que el país siga funcionando, pase lo que pase. Pese al escenario político, el que sea, la gente tiene que seguir trabajando; si no, no come. Siempre se comenta que en Perú la política se encuentra separada de la economía y la parte buena de la informalidad es que da más resiliencia, frente al cambio de ciclo (…). La política lo que hace es que se pierdan oportunidades de crecimiento, aunque la economía sigue andando”. El ejecutivo añadió que existe un amplio espacio para desarrollar inversiones en infraestructura y concesiones. A su juicio, una mayor estabilidad institucional podría elevar significativamente las tasas de crecimiento del país en el largo plazo. Cercanía cultural facilita los negocios La experiencia de SKY Airlines también refleja algunas de las ventajas que identifican las empresas chilenas en Perú. La aerolínea inició operaciones en el país en 2019 tras completar su certificación en apenas cinco meses. Desde la compañía destacan que el conocimiento local fue fundamental para acelerar el proceso. “Empezamos el proceso de contratación de personas en Perú en el segundo semestre del 2018 y estábamos volando en abril del 2019”, señalaron a El Mercurio.
La firma subrayó que la cercanía cultural entre ambos países facilita la expansión empresarial. “No es muy distinta la gente, es mucho más difícil hacer negocio en Brasil, en Colombia, que en Perú”, explican. Respecto del escenario político, agregan que la constante inestabilidad institucional ha generado un efecto inesperado. “El nivel de inestabilidad del sector ha hecho que los mismos políticos y el riesgo que para ellos existe que los terminen metiendo presos por ciertas decisiones, se traduzca en que tampoco quieren hacer cambios muy radicales, muchas veces. Eso le da estabilidad al país”. Minería: un mercado con proyectos por US$64 mil millones La minería representa otro de los grandes polos de atracción para las compañías chilenas. Perú es actualmente el tercer productor mundial de cobre y mantiene una cartera de proyectos que abre importantes oportunidades para proveedores especializados. Juan Eduardo Errázuriz, presidente de Sigdo Koppers, destacó que la compañía opera en Perú desde 1998 y ha incrementado progresivamente su presencia mediante filiales como Enaex, Magotteaux, SKC y SK Ingeniería y Construcción. “Perú es un país relevante para el desarrollo de Sigdo Koppers y sus filiales y en cuyo crecimiento confiamos. Estamos presentes en ese país desde el año 1998, aumentando progresivamente nuestra participación”, afirmó. El empresario destacó que la cartera de inversiones mineras peruana asciende a unos US$64.000 millones hacia 2037. “El plan incluye 67 proyectos. En el corto plazo, entre 2026 y 2029, se estima que se invertirán unos US$ 8 mil 600 millones”. “Ese escenario, en el marco de la estrategia de internacionalización de Sigdo Koppers, nos permite contar con posiciones competitivas para nuestros negocios y, en nuestras compañías, estamos preparados y trabajando para captar parte importante de esa inversión”, añadió. Actualmente, las ventas del grupo en Perú alcanzan entre US$350 millones y US$400 millones anuales, equivalentes a cerca del 9% de sus ingresos consolidados. El retail lidera la presencia chilena Si existe un sector que simboliza la apuesta chilena por Perú es el retail. Las inversiones acumuladas bordean los US$15.000 millones y continúan creciendo mediante nuevos proyectos y expansiones. Parque Arauco es uno de los actores más relevantes. Desde su ingreso al país en 2006 ha invertido cerca de US$1.000 millones y mantiene presencia en Lima, Callao, Ica, Arequipa, Cajamarca y Chimbote, entre otras ciudades. Además de centros comerciales, la firma ha comenzado a desarrollar proyectos multifamily. En Cencosud destacan que, más allá de los ciclos políticos, Perú mantiene condiciones atractivas para seguir creciendo. La compañía sostiene que la amplitud de su mercado consumidor y el desarrollo del comercio moderno ofrecen oportunidades relevantes, aunque reconocen que los procesos de permisos pueden retrasar algunas inversiones. Actualmente, Perú representa alrededor del 8,8% de sus ingresos. Mallplaza, por su parte, cumple dos décadas de operaciones en el país y se ha consolidado como el segundo operador de centros comerciales.
Fuente: Emol.com

