Trabajo remoto en Pymes: Conoce sus beneficios, desafíos y cómo gestionar a los equipos a distancia.

Martes 01 de Abril 2025.

El teletrabajo ofrece ventajas como la reducción de costos y atracción de talento. Sin embargo, al mismo tiempo existen retos en comunicación, liderazgo y coordinación.

El trabajo remoto e híbrido se consolidaron como tendencias laborales después de la pandemia del Covid-19. Considerada como una modalidad que ofrece flexibilidad y reducción de costos para las empresas, también plantea diferentes desafíos para las organizaciones, especialmente en la gestión de los equipos. Para los expertos, entre los principales beneficios del trabajo a distancia en las Pymes destaca su atractivo para todas las generaciones, especialmente para los centennials, quienes valoran la flexibilidad laboral y la posibilidad de equilibrar su vida personal y profesional Agustina Bellido, líder de Carrera en Mercer Chile, firma experta en riesgos, estrategias y gestión de personal, explica que las organizaciones también pueden observar ventajas en esta modalidad. Por ejemplo, “podemos ver la reducción de costos por menor espacio de oficinas”, dice.

Roberto Larraechea, director de Gestión de Ambientes Laborales CircularHR, empresa consultora de Capital Humano, complementa esta idea, señalando que implementar un formato de trabajo remoto puede generar “claros beneficios en materia de costos fijos, como oficina y otros gastos asociados, que para una pyme puede resultar una gran ayuda en su consolidación financiera y crecimiento durante etapas tempranas de madurez como negocio. Incluso, para una pyme que inicia su funcionamiento significa menores montos de inversión inicial y menores barreras para entrar a un negocio”. Los desafíos en gestión de los equipos Si bien existen beneficios, esta modalidad también plantea desafíos importantes para las organizaciones. La coordinación eficiente de los procesos es clave para evitar desajustes operativos, lo que requiere tecnología adecuada y flujos de trabajo bien definidos. En estos casos, detalla Bellido, es importante contar con “procesos coordinados y ‘aceitados’, liderazgos maduros y buena comunicación”, requisitos que para compañías de menor tamaño, “puede no ser tan simple”. Larraechea, en tanto, comenta que el trabajo remoto requiere capacidades y “disciplina” en la operación, para evitar que la distancia y dependencia de la conexión, reste agilidad o capacidad de coordinación entre sus miembros.

“Esencialmente, todo lo que ocurre naturalmente cuando están todos sus miembros en el mismo espacio físico, ahora hay que reemplazarlo intencionalmente por otras prácticas que permitan reemplazar el traspaso de información, el mantenerse actualizado sobre hechos relevantes, la retroalimentación inmediata, la colaboración y el pensamiento grupal, etc”, agrega. Para el especialista, es importante considerar también que, si los miembros del equipo no pueden contar con un espacio físico cómodo y con buena conexión, que les permita focalizarse en el trabajo, “también será difícil que puedan ser realmente productivos. Muchas veces el trabajar desde el hogar o un café, no entrega las condiciones de concentración o conectividad que un trabajo remoto requiere”. Las mejores prácticas para mantener la productividad y comunicación efectiva Para garantizar la productividad y una comunicación efectiva en equipos remotos, es fundamental definir objetivos SMART (simples, medibles, alcanzables, relevantes y con un tiempo determinado), además de realizar un seguimiento constante de los avances. Así lo explica Bellido, quien añade que “además es crítico el feedback constante por parte del liderazgo. Propiciar espacios de colaboración presenciales también es muy importante para mantener la cultura y compromiso”.

En términos de herramientas digitales, “lo básico para asegurar la productividad y capacidad de comunicación del equipo es contar con sistemas especialmente diseñados para facilitar la conectividad y colaboración en tiempo real. Un ejemplo de esto es Microsoft Teams, que incluye chats y llamadas de voz/video y repositorios de documentos compartidos, pero también herramientas que reemplazan el uso de pizarras como Canva o Mural para facilitar el trabajo grupal y la discusión ágil de ideas, aun no estando en un mismo lugar físico”, afirma Larraechea. No obstante, ningún tipo de herramienta por sí mismo es suficiente “si el equipo no es disciplinado en sostener prácticas de trabajo que mantengan al equipo conectado, actualizado y enterado de eventos importantes. Mantener disciplina en planificar las prioridades de la semana, o hacer seguimiento a los indicadores que muestran dónde es prioritario tomar acción, son prácticas básicas para alinear y enfocar los esfuerzos del grupo en una misma dirección”, sostiene. Al mismo tiempo, cuando el entorno es muy cambiante e inestable, muchas veces los equipos necesitan implementar prácticas que les den una capacidad de respuesta más ágil que, por ejemplo, reuniones semanales de coordinación. “En estos casos destacan las reuniones diarias de 15 minutos, donde los miembros de equipos pueden dar aviso si ocurren eventos importantes que cambian lo planificado para la semana y acordar tomar acciones de forma inmediata para solucionar un problema o destrabar un obstáculo”, indica. Sumado a lo anterior, los expertos también ponen énfasis en la importancia de la sensación de equipo y la confianza y fluidez que pueden entregar los espacios de encuentro cara a cara. “La mayoría de las empresas remotas más exitosas organizan encuentros trimestrales o semestrales para retomar la sensación de familiaridad, para conectar más allá de los temas laborales y con eso generar lazos, complicidades y lealtades que se basan en el contacto que va más allá de las reuniones, correos y llamadas cotidianas del trabajo. Empresas más pequeñas tienen la posibilidad de hacer esto constantemente y mantener bien aceitada la relación humana al interior del equipo”, finaliza Larraechea.

Fuente: Emol.com



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