Miércoles 05 de Agosto 2026.
Este tipo de agotamiento impacta al sistema nervioso, puede afectar la salud mental y, a diferencia del estrés tradicional, es posible que afecte a distintas áreas de la vida.
Con el segundo semestre en marcha, el cansancio acumulado ya comienza a hacerse visible en el mundo de los trabajadores. Sin embargo, no todas las personas experimentan el desgaste de la misma manera. Por ejemplo, en quienes presentan condiciones como autismo, Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) u otras formas de neurodivergencia, el agotamiento puede tener un origen y consecuencias diferentes a las del burnout tradicional. En ese sentido, según la encuesta Work in Progress 2025, elaborada por Buk, el 13% de los trabajadores chilenos se identifica como neurodivergente, la cifra más alta entre los países considerados en el estudio. Además, el informe revela que el 44% ha experimentado discriminación laboral y que uno de cada cuatro (24%) declara haber vivido episodios frecuentes de depresión asociados al trabajo. Para Soledad Gómez, consultora en neurodiversidad, coach neuroafirmativa y fundadora de AtípicaMente, es necesario comprender qué significa la neurodivergencia antes de tomar medidas laborales al respecto. “La neurodivergencia es un término político y sociológico, no médico. Fue acuñado para describir a personas cuyo funcionamiento neurológico difiere del considerado neurotípico e incluye la gran mayoría de condiciones de salud mental, sin embargo, en algunos círculos, se usa para referirse a condiciones como el autismo, el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), la dislexia, la dispraxia, algunos trastornos del procesamiento sensorial y, en determinados casos, condiciones adquiridas como el estrés postraumático”, explica. Un desgaste que afecta todas las áreas de la vida La especialista sostiene que el burnout neurodivergente no corresponde solo a un exceso de trabajo, sino a un agotamiento más profundo que está relacionado con el esfuerzo constante por desenvolverse en entornos que no consideran distintas formas de funcionamiento. “El burnout para una persona que procesa el mundo de manera diferente, no es simplemente estar agotado por el trabajo. Afecta todas las áreas de la vida y no se origina únicamente en lo laboral. Muchas veces se confunde con depresión, pero se trata de una fatiga total del sistema nervioso. A diferencia del burnout tradicional, muchas veces no basta con descansar unos días, porque el origen del desgaste está en la acumulación de esfuerzos por adaptarse durante mucho tiempo a entornos que no consideran las distintas formas de funcionar de las personas”, explica Soledad Gómez. Entre los factores que pueden intensificar este proceso se encuentra el denominado masking o enmascaramiento. Es decir, el esfuerzo permanente por ocultar características propias para responder a las expectativas del entorno laboral y aparentar un funcionamiento neurotípico. Gómez advierte que “el problema no es adaptarse. Todos nos adaptamos en distintos contextos. El problema aparece cuando esconder quién eres deja de ser una elección y se transforma en una condición permanente para poder pertenecer. Ese esfuerzo sostenido tiene un costo muy alto en la calidad de vida”. Cómo reconocer las primeras señales A diferencia del cansancio habitual, el burnout en personas neurodivergentes se puede manifestar a través una pérdida progresiva de habilidades que hasta hace un tiempo se realizaban sin dificultad. “Una señal importante aparece cuando tareas que antes hacías sin dificultad comienzan a volverse extremadamente difíciles. Si cuesta iniciar actividades, planificar, organizarse o notas un retroceso en funciones que antes dominabas, es momento de bajar las demandas antes de que el desgaste siga aumentando”, advierte la experta. Frente a estos síntomas, Gómez señala que la recuperación no pasa por hacer un esfuerzo adicional, sino precisamente por disminuir la sobrecarga. Priorizar tareas, fortalecer las redes de apoyo, revisar las exigencias del entorno y buscar acompañamiento profesional pueden contribuir a evitar que el agotamiento continúe avanzando. En muchos casos, añade, también es necesario revisar qué demandas pueden reducirse tanto en el ámbito laboral como en la vida personal. El desafío de las organizaciones Por otro lado, la experta explica que la prevención del burnout neurodivergente depende de un círculo completo. De esta manera, a medida que aumenta el número de trabajadores que se identifica como neurodivergente, las organizaciones enfrentan el desafío de revisar sus prácticas para avanzar hacia espacios laborales más inclusivos. Desde su experiencia, Soledad Gómez plantea que la inclusión también implica superar una mirada centrada solo en las dificultades. “Tenemos que salir tanto de la victimización como de los prejuicios. La inclusión no consiste en asumir que una persona no puede, sino en generar las condiciones para que desarrolle todo su potencial. Adaptar un proceso de selección o un puesto de trabajo no significa dar privilegios; significa ofrecer igualdad de oportunidades para que todas las personas puedan acceder a la misma puerta de entrada”, afirma la experta. Asimismo sentencia que “la mayoría de los ajustes neuroinclusivos benefician a cualquier trabajador. Todos rendimos mejor cuando tenemos claridad sobre lo que se espera, menos interrupciones y ambientes que favorecen la concentración. Diseñar organizaciones más humanas no solo ayuda a las personas neurodivergentes; mejora el bienestar y el desempeño de todos los equipos”.
Fuente: Emol.com

