¿Se compensa la baja de impuestos con mayor crecimiento? El intenso debate que abrió el plan de Kast.

Martes 17 de Marzo 2026.

El Presidente Kast presentó el sábado una serie de medidas para la reactivación económica, entre las que se encuentra la rebaja del impuesto corporativo.

La rebaja del impuesto corporativo incluida en el Plan de Reconstrucción Nacional presentado por el Presidente José Antonio Kast abrió un intenso debate. En el centro de la discusión está una pregunta clave: ¿puede una reducción de impuestos a las empresas compensarse con mayor crecimiento económico?

En concreto, la iniciativa presentada por el Gobierno considera reducir gradualmente la tasa del impuesto de Primera Categoría desde el 27% al 23%, acercándola al promedio de la OCDE. La medida fue uno de los principales estandartes de campaña tanto de Kast, y forma parte del paquete económico del plan presentado tras los incendios forestales del verano y el déficit fiscal que enfrenta el país. Según explicó el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, la rebaja no será inmediata. “Es una reducción gradual que comienza a operar a partir de la Operación Renta del próximo año y se distribuye durante los años de gobierno”, señaló, agregando que se trata de una medida orientada a impulsar el crecimiento económico. Quiroz citó además los resultados de la Comisión Marfán, grupo de economistas que analizó en 2023 una eventual reducción del impuesto corporativo. De acuerdo con ese informe, cada punto de rebaja en la tasa podría elevar el PIB en torno a 0,65 puntos en el largo plazo. “Aunque inicialmente afecta la recaudación, con el tiempo se recupera”, sostuvo el ministro. Sin embargo, el mismo informe advierte que el efecto fiscal no se neutraliza completamente. Según los cálculos de la comisión, aun considerando el mayor crecimiento, el saldo final sigue siendo negativo para las arcas fiscales. Análisis de los expertos Utilizando esos parámetros, el decano de Economía, Negocios y Gobierno de la USS, Alejandro Weber, estimó hace un tiempo a Emol que reducir el impuesto corporativo de 27% a 23% implicaría una menor recaudación cercana a 0,36 puntos del PIB, equivalente a unos US$1.200 millones en valores actuales. El economista y académico de la Universidad Adolfo Ibáñez, Claudio Agostini, ha sido uno de los críticos más duros de la idea de que una rebaja tributaria pueda autofinanciarse vía crecimiento. En conversación en agosto del año pasado con el periodista Daniel Matamala en su podcast Lo Que Importa, Agostini sostuvo que “sostener que se pueden bajar los impuestos y recaudar lo mismo vía mayor crecimiento es mentira. Es terraplanismo económico”. “El argumento es que bajando impuestos se recauda más, pero eso no ha pasado nunca en la historia. Lo intentó Reagan en Estados Unidos, lo hizo Thatcher en Reino Unido, y lo que se generó fue déficit fiscal”, afirmó. Una postura más matizada planteó el economista de la Universidad de Maryland y director de AFP Habitat, Sergio Urzúa, quien reconoció que la estrategia implica riesgos, pero señaló que podría funcionar si se inserta dentro de un paquete económico más amplio. En conversación con Radio Duna, Urzúa explicó que “si llegas a 2027 después de haber hecho un ajuste fiscal importante en 2026 y logras reducir los impuestos, y eso empieza a capturarse en crecimiento, te puede funcionar”, indicó. A su juicio, se trata de “una apuesta arriesgada”, aunque planteó que la alternativa tampoco es evidente. “¿Cuál es la alternativa? ¿Seguir subiendo los impuestos o seguir aumentando el gasto?”. El debate también ha involucrado a exautoridades económicas. El expresidente del Banco Central y actual decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile, José De Gregorio, afirmó a EmolTV que no se opone a una rebaja del impuesto corporativo, pero advirtió que el argumento de que se financiará con crecimiento es incorrecto. “Los impuestos al capital en Chile son altos y se pueden bajar, siempre que sea presupuestariamente razonable”, señaló. No obstante, agregó que “no va a recaudar más, ni siquiera por la vía de mayor crecimiento. Eso no existe”. De Gregorio agregó que “una rebaja de un punto del impuesto corporativo, de 27% a 26%, genera en promedio, de acuerdo con estudios internacionales, en el largo plazo 0,65% más de PIB. Y no confundamos: no es 0,65% más de crecimiento, es que vamos a tener un PIB, en el largo plazo, poco menos de 1% mayor”. “El problema es que el Gobierno habla de una emergencia fiscal y, por otra parte, de una reducción de impuestos que no va a compensarse con mayor crecimiento”, añadió. “El problema es que el Gobierno habla de una emergencia fiscal y, por otra parte, de una reducción de impuestos que no va a compensarse con mayor crecimiento” José de Gregorio, expresidente Banco Central En redes sociales, el intercambio fue intenso. Ignacio Briones, exministro de Hacienda y miembro de la Comisión Marfán, respaldó a Agostini: “Es evidencia. La rebaja de 1 punto baja el ingreso fiscal en -0,15% del PIB; efecto neto tras crecimiento: -0,1% del PIB. Amortigua, pero no anula”. Aun así, apoyó bajar la tasa a 23% si se compensa fiscalmente. El exdirector de Presupuestos Matías Acevedo sostuvo que “¿quién ha dicho que la rebaja del impuesto corporativo se financiará únicamente con un mayor crecimiento económico futuro? Claudio dice lo que la gran mayoría de los economistas entiende con base en la evidencia. La rebaja de 4 puntos del impuesto corporativo hay que hacerla igual, pero con fuentes de financiamiento permanentes”. La economista Andrea Repetto, en una carta publicada en El Mercurio, también abordó el tema. Si bien reconoció que el impuesto corporativo chileno es relativamente alto, advirtió que “las rebajas fiscales no se pagan solas”. A su juicio, cualquier reducción tributaria debe compensarse con otros impuestos, mayor cumplimiento tributario o reducción del gasto público. Dado que subir impuestos parece descartado, planteó que lo prudente sería acordar previamente espacios de ajuste fiscal antes de implementar la rebaja. Quien también entró al debate fue la economista Cecilia Cifuentes. “Tiene razón mi colega Agostini cuando dice que el efecto Curva de Laffer en impuestos rara vez se da. Pero una duda: si la decena de reformas tributarias sólo subieron la recaudación en 0,4% del PIB, ¿por qué revertir parcialmente una de ellas tendría un efecto significativo?”, publicó en X. Su comentario provocó, por la misma vía, una respuesta de Agostini “Mi único punto es que no hay evidencia de que al bajar la tasa de impuestos corporativos la menor recaudación se recupere posteriormente producto del mayor crecimiento económico. La evidencia es que el efecto neto es menor recaudación”, dijo. “Hay que compensar”, concluyó.

Fuente: Emol.com



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